“Las
masas no piensan”. (Ernesto “Che” Guevara). Estamos a menos de un mes
de un acontecimiento que marcará, sin duda, un punto de inflexión en
nuestra Historia. Nada ocurre en un instante, y Chile vive y sufre desde
2019 un proceso constante de insurrección revolucionaria en su fase más
aguda, comenzada mucho tiempo antes, y que el 4 de Septiembre se
pretende consolidar en una evento que puede ser traumático y eso
pretenden sus promotores, que han tenido hasta aquí, la capacidad de
disfrazarle a las grandes masas la verdad de lo que ocurre y están
haciendo.
Es
que detrás de esa mera fachada denominada “proyecto de nueva
constitución”, está la construcción de un proyecto que nada puede tener
de democrático: se ha hecho engañando al pueblo de manera indigna e
indignante. Como a un gato hambriento se le muestra un ratón muerto al
frente cuyo nombre es “derechos sociales”, como promesa para que gane el
“apruebo” a un proyecto que entre otras cosas de salir triunfador
inhibirá el desarrollo económico, y cada vez habrá menos recursos para
satisfacer tales “derechos sociales”. Es de Perogrullo, pero
desgraciadamente las masas no razonan, se les dan analgésicos como
impuestos a los más ricos como si ellos aseguraran algo. No dicen por
ejemplo, que si todo el dinero teórico de los más ricos de Chile se les
quitara y fueran efectivos, no alcanzan siquiera la mitad de un
presupuesto anual del país. Pero con su expropiación y término, se
acaban miles y después millones de empleos, recursos, impuestos
recaudados, etc, y solo se ganaría la firme decisión de los menos ricos y
los no tan pobres después, de no sufrir lo mismo. Son miles los
chilenos de todos los niveles patrimoniales que están sacándolos del
país.
La
única inversión extranjera que perduraría, a menos que los royalties
las asfixien, serían las extractivas. Solo se puede extraer donde está
el producto, pero nadie invierte a perdida. Por ahora, también, algunos
sistemas de ventas masivas por internet, claro, mientras haya poder de
compra van a estar; los impuestos y gastos se le cargan y podrán
sostenerse mientras haya capacidad de compra, total los gastos e
impuestos los paga el cliente. Y ahí meten el cuento del “estado
empresario”. Los mas creen que el Estado es capaz de desarrollar en
buena forma actividades lucrativas. Sin capital, sin gente capaz, solo
funcionarios públicos, y con un elevado nivel de corrupción y
clientelismo político, cabe preguntarse ¿cuánto aguantará todo eso? Solo
la emisión inorgánica de dinero sin valor los puede sostener un tiempo.
Esto ya ha pasado en nuestra Historia, nada nuevo bajo el sol.
La
atomización del territorio nacional dividido en territorios autónomos
bajo control de mafias con fachadas de inexistentes “pueblos
originarios” será el golpe de gracia para un país que no controla
fronteras y permitió el desarrollo del crimen organizado, los
territorios serán manejados por criminales y terroristas.
Cada
día escucho a más personas haber entrado en razón y entender que una
cosa son nuevas normas sobre equidad, regionalización efectiva y otras
cosas, y otra muy distinta dividir hasta anular nuestro país y dejarlo
en manos de pandillas de diversa índole comenzando por la que ocupa los
cargos de gobierno y que cada día dan más muestras de ignorancia y
soberbia. Y la gente teme este será el rasgo distintivo del nuevo
régimen, un Estado dividido manejado por fanáticos incapaces e
irrespetuosos que se creen iluminados. Es que estos ejemplares son
consustanciales a las revoluciones, palabra que aún se cuidan de
mencionar pero que cada día más personas perciben. No, no se trata de
una nueva constitución, es una revolución, y no hay honestidad siquiera
para decirlo, hay que utilizar a los tontos hasta la última gota de
sangre y sudor.
Quemaron medio Chile, engañaron haciendo creer al mundo que la mayoría
de Chile quiere una revolución socialista y vivir pobres hasta el final
de sus días. Quieren refundar Chile sobre una página en blanco,
desprecian a las generaciones anteriores como dijo Jackson y por lo
mismo su esquema es y será insostenible. Cualquier cosa puede pasar y
van a hacer estos revolucionarios iluminados que se creen una raza
superior, no van a aceptar perder lo ya ganado. Nunca se trató de
constitución, sino de revolución.