Constitución partisana: un riesgo inminente

Desde que se presentaron
las enmiendas al anteproyecto por parte de las distintas fuerzas
políticas con representación en el Consejo Constituyente ha reflotado y
acentuado con fuerza la posibilidad de que este proceso democrático, que
busca otorgar una nueva Constitución al pueblo de Chile como forma de
subsanar la crisis sociopolítica que transitamos, se convierta en una
carta magna para una minoría. Y es que las enmiendas presentadas por el
partido republicano, las cuales fueron apoyadas en algunos casos por
otros partidos de derecha, buscan más bien hablarle a solo un sector de
nuestro país: Los que piensan como ellos.

Esta
situación, en caso de que se mantenga al momento de discutir y votar
las enmiendas en las comisiones respectivas, tiene un riesgo
potencialmente alto para la salud de nuestra democracia y para los
desafíos que dieron curso al proceso constitucional desde fines de 2019.
No debemos olvidar lo que da inicio a este esfuerzo colectivo y que al
mismo tiempo es un punto a tomar en cuenta si pretendemos dotar a
nuestro país de una constitución que tenga sentido en los tiempos
venideros.

La
desafección, desconfianza y distancia que siente la ciudadanía hacia la
política es un elemento que no debemos obviar y mucho menos intentar
usar para enarbolar discursos populistas sin un arraigo real y
fructífero con el bien común como ha ocurrido en distintos espacios de
disputa política e ideológica, muy por el contrario, en tiempos donde la
institucionalidad tambalea por el poco respaldo ciudadano, quienes
participamos de una u otra forma en la toma de decisiones que conciernen
a muchas ciudadanas y ciudadanos tenemos la responsabilidad de
encauzar, de una vez por todas y sin trincheras, nuestra labor hacia
aquello sentido por la población que les permite un mejor vivir.

Es
imperativo recordar y poner en práctica que una Constitución debe
surgir de un acto de diálogo y empatía hacia todos los sectores de la
sociedad. No debemos repetir lo mismo que nuestra historia reciente se
ha encargado de demostrar que no es el camino y, superando las
mezquindades y los intereses de cada partido, dotar a Chile de una
Constitución inclusiva y que propenda a la justicia social.

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