Constitución y calidad de vida

Quedan solo 10 días para el segundo Plebiscito de Salida, al cual llegamos tras numerosas promesas de que una nueva Constitución nos iba a cambiar la vida. En hemos estado durante los últimos cuatro años y no se ha mejorado en nada, todo lo contrario el país ha retrocedido. El ideal hubiera sido que esa utopía se concretara, pero los problemas reales de la gente no se resuelven con una nueva Carta Magna, porque las pensiones, la salud, la educación de calidad, no pasan hoy por una nueva Constitución.

En los últimos años se han cometido muchos errores y no se han hecho correcciones porque transversalmente la protección ha ido entre todos. Todos queremos que se realicen cambios que efectivamente nos mejoren la calidad de vida. Y ello no esté escrito en una Constitución. En las últimas décadas no se han realizado mejoras concretas en salud. No puede ser posible que estemos en uno de los países más caros, con una salud privada que imposibilita a más del 70% de la población acceder a ella.

El valor de los medicamentos en Chile es altísimo y es común ver a los magallánicos que van de vacaciones a Puerto Madryn o Calafate, en Argentina, que regresen prácticamente con un botiquín. Llega a ser vergonzoso. Para qué hablar de las pensiones, aún siguen siendo insuficientes los anuncios gubernamentales. Nuestros adultos mayores y los máximos representantes de nuestras organizaciones ciudadanas y vecinales de Magallanes ya lo han hecho público.

¡Hay disconformismo! Y esas son las reales necesidades de la gente, que en gran parte no pasan por una Constitución. La gente tiene un sentimiento de impunidad. La gente pide castigos, pero castigos de verdad a la corrupción, a la colusión, a los verdaderos escándalos que han remecido incluso a instituciones. La gente quiere castigos de verdad a los casos Caval, Penta, Soquimich. ¿Se recuerdan de Corpesca? La mayoría de cuyos protagonistas han sido los mismos políticos que usted hoy los sigue viendo en primera línea y que han pasado casi sin rasguños.

En Chile ha habido mucha laxitud con esos casos y eso genera impunidad. Hasta acá, en la Región  de Magallanes y Antártica Chilena, hemos tenido ejemplos de parlamentarios que han pasado por tribunales por dudoso actuar. No puede ser posible. La gente se aburrió y necesita soluciones a sus reales problemas.

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