Las
cosas que tiene la Convención Constitucional; si no fuera para llorar,
haría reír. Sin embargo, es muy serio lo que sucede. Es que es
altamente improbable que una sociedad resista de manera pacífica los
profundos cambios del tipo que ahora nos presenta la Convención como
proyecto de constitución. No hay que ser sociólogo para darse cuenta que
los cambios que afectan a millones de personas, generan heridas y
fracturas sociales de difícil sanación. Y si además no fueron nunca
pedidos por la mayoría del país, entonces entraremos en una etapa de
inestabilidad que perjudicará especialmente a los más desposeídos. Una
de las ideas que repitieron con fuerza aquellos que con entusiasmo
promovieron el Apruebo, es que una país inestable políticamente no podía
desarrollarse en lo social y en lo económico, y que como consecuencia
de la violencia que vivía el país, era esencial tener otra constitución.
Pero cuando se escupe al cielo, siempre el escupitajo termina por caer
en la cara de quien lo lanzó. Una constitución como la que están
diseñando los convencionales de izquierda que tienen amplia mayoría,
generará inestabilidad, porque remueve y quita costumbres y derechos
sensibles para demasiada gente, de manera que si se llegara a aprobar en
plebiscito el proyecto que la izquierda está diseñando, grandes
sectores poblaciones de Chile quedarán al margen y no se sentirán en lo
absoluto representados en esa eventual otra constitución. Y esta
circunstancia pone al país en un túnel de revueltas, de rabia, de
resistencia a normas que no
son propias del sentir nacional. En qué momento ocurrió que de pedir
mejores pensiones, la Convención Constitucional pasó a abrir la puerta
al aborto sin límite de gestación, lo que despeja el camino para
asesinar a las criaturas en el vientre materno. Cuándo sucedió que de
pedir no más abusos, los convencionales diseñaron una justicia racista,
hecha a medida de la raza a la cual se adscriba una persona. En qué
momento sucedió que de pedir mayor poder de decisión de las regiones,
los convencionales concluyeron que era mejor establecer municipios y
territorios autónomos, es decir, con poder de darse sus propias normas,
aun cuando ello signifique contradecir normas nacionales, porque
eso significa precisamente el concepto autonomía. Y para mayor
confusión, el Presidente Boric hecha más pelos a una sopa que ya huele
mal, al decir que cualquier constitución es mejor que la hecha por
cuatro Generales. Es claro que la actual constitución fue promulgada el
año 2005 cuando el entonces Presidente Lagos la anunciaba diciendo que
en Chile despuntaba la primavera al derogar la Constitución del año
1980. Introduce además una cuña, al tratar implícitamente de
incompetentes a Generales de la República. Es evidente que no cualquier
texto futuro será mejor que la constitución vigente; o de otra manera,
el Presidente Boric está a favor del Apruebo sin conocer el texto
definitivo del proyecto de Constitución. Y esto es grave, porque si
tenemos a un Presidente que aprobará algo que desconoce, entonces es
posible que de aquí en adelante apruebe normas
en cualquier tipo de materias que ignore. Más de alguno dirá que como
en política nada es improvisado ni se deja al azar, ocurriría que Boric
sí conoce la mayor parte del texto que presentarán, caso en el cual,
estaríamos en presencia de un fraude monumental a la fe pública. El
rumbo que está tomando la Convención es uno que dejará una fractura
social imborrable, si siguen aprobando normas que no hacen sentido a un
porcentaje muy importante de la ciudadanía.