Construyamos nuevos empleos

El
2023 fue un año complejo para la construcción: nuestros esfuerzos como
sector para reactivar la economía post pandemia no fueron suficientes.
La baja ejecución de obras de infraestructura y la inquietante
disminución de licitaciones públicas, principalmente por la lenta
actualización de presupuestos, son todavía factores que determinan el
panorama actual de Magallanes.

Recordemos
que la inversión pública en nuestra región es preponderante, ya que
corresponde al 70% de la inversión total, por lo que cuando ésta se
frena, impacta directamente en el empleo y en consecuencia en la calidad
de vida de nuestros trabajadores y trabajadoras y sus familias.

La
situación es preocupante. En el trimestre móvil septiembre – noviembre
2023, la construcción cayó del tercer al quinto lugar en actividad
económica en Magallanes que aporta puestos de trabajo, quedando por
detrás del comercio, la administración pública y defensa, el transporte y
almacenamiento, y la enseñanza.

En
términos concretos, en el trimestre señalado, la ocupación en el sector
de la construcción a nivel regional contabiliza 7.959 trabajadores y
trabajadoras, lo que significa una disminución del 16,33% respecto al
mismo periodo 2022, es decir, se han perdido 1.553 puestos de trabajo en
el último año.

El
desempleo en nuestro sector está directamente relacionado con la baja
cantidad de proyectos de infraestructura que se están llevando a cabo
actualmente. Según el último Informe de Macroeconomía y Construcción
(MACh), a nivel nacional, la inversión en construcción registró una
caída de 4% en 2023 y para 2024 se proyecta una segunda caída
consecutiva, registrando una variación de -0,4%.

Si
bien es cierto, este año deberíamos experimentar una recuperación por
el efecto de inversión pública -que a nivel local se encuentran
principalmente en la Política de Desarrollo de Zonas Extremas (Pedze
2.0) y en el convenio MOP-GORE- aún persiste un escenario económico
negativo que obstaculiza y ralentiza inversiones privadas, tanto en
materia de vivienda como de infraestructura.

Nuestra
convicción es que este panorama se puede revertir. La construcción
tiene potencial para crear trabajo y ser el motor del crecimiento
económico, como lo ha sido históricamente. Sin embargo, no podemos
hacerlo solos. Hoy es clave reforzar la alianza público-privada, no solo
entre las empresas y las entidades públicas, sino entre todos los
actores que tienen la posibilidad de crear condiciones que ayuden a
crecer y a responder a las necesidades y expectativas de los
magallánicos.

Está
en nuestro ADN trabajar duro y construir, y por eso en septiembre
presentamos como gremio 25 medidas para impulsar la reactivación, el
crecimiento y el empleo. Con estas propuestas buscamos construir nuevos
puestos de trabajo, nuevas oportunidades, obras que resuelvan
necesidades urgentes y que lleguen a los territorios donde son
requeridas.

Impulsar
la inversión y elevar el crecimiento debe ser una causa transversal,
que convoque a los actores del sector público, del mundo privado, de las
organizaciones de la sociedad civil y de la comunidad. Y, así, entre
todos, estaremos construyendo una mejor región.

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