Consulta a los militantes

La
consulta realizada en el conglomerado “Unidad Constituyente”, bien pudo
ser un acto interno realizado en la cocina de cada partido, la escasa
participación le restó el carácter de ser una consulta ciudadana, dado
que en la Región de Magallanes, los modestos concejales de cada comuna
obtuvieron una votación nada despreciable en relación a los
presidenciables. Así, nuestro amigo, colega y pirata, sin más
pergaminos que pertenecer a la “Hermandad de la Costa”, Javier Solís,
obtuvo más votos que Yasna Provoste, todo un bochorno para el que
pretende ser el partido más importante del país, capaz de conducir el
próximo gobierno, otorgar gobernanza, y que asegura que sus principios
siguen más vigentes que nunca.

La
verdad, el Partido Socialista, no estuvo mejor, la sociedad hace agua,
se diluyó y hoy sus personeros sólo pretenden salvar las pilchas,
obtener algo de protagonismo por si en definitiva el temor hace de Yasna
Provoste, la próxima Presidente de Chile, y así ver si algo queda por
el esfuerzo realizado. Lo mismo ocurre con el PPD, en que lo más
prudente que ha hecho es marginarse de la contienda electoral y no
exponerse al bochorno que importa un nuevo resultado fallido.


El Partido Radical, conforme a su épica, observa con resignación su
histórico escaso margen de adhesión ciudadana, pero que aún le permite
exhibir el timbre del laicismo para que se proclame que la Unidad
Constituyente, sigue siendo una suerte de nueva Concertación 2.0, entre
marxistas democráticos, demócratas y hombres representantes del mundo
laico.

Es
grande el peligro que representa una población empoderada e informada,
que ya no se conforma con discursos altamente inflamables acerca de unos
principios y finalidades que no enternecen a nadie.
El
apabullante triunfo de Gabriel Boric, lo deja en una situación de
privilegio, nadie con un millón y medio de votos se queda en casa o
negocia de igual a igual y “con altura de miras”, con quien obtuvo el
60% en una proclamación de militantes en que participaron ciento
cincuenta mil personas.

La
guinda sobre el pastel y el principio del fin, se marca con la
incapacidad de generar una lista partidaria de consenso, a nivel
nacional y regional. El bochorno que representan los ofertones y
candidatos testimoniales de última hora, obliga a replantear el problema
de la democracia interna de los partidos, la obsolecencia e incapacidad
de sus directivas nacionales y regionales para comprender el difícil
momento que vive el país.

A
este paso no sería de extrañar que el denostado neoliberalismo termine
por imponerse , que una vez más sea capaz de asumir el estallido social
dentro de su contabilidad general de costos y pueda absorber toda la
molestia y las frustraciones expresadas, inclusive aquellas más
radicalizadas expresadas en la Comisión Constituyente, porque después de
todo, que importancia tiene si al lado de la bandera, le ponemos una
mas, dos o tres de distintos tonos y hasta con monitos, si conservamos
la esencia de aquello que nos interesa preservar.

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