La
frase del fundador del Hogar de Cristo, San Alberto Hurtado: “¡Contento
Señor, contento!”, retumba fuertemente en nuestros oídos, en forma
especial por lo ocurrido en las últimas 48 horas. Ayer nos costó un poco
más despertar. Pero al abrir los ojos nos dimos cuenta de que lo vivido
desde el jueves y hasta la noche del viernes en la Región de Magallánes
y Antártica Chilena no fue un lindo sueño. ¡Fue verdad! Un oasis dentro
de la pandemia. La noche del viernes terminamos tarde todas nuestras
labores periodísticas, pero muy felices y hasta con lagrimones de
emoción. Pingüino Multimedia logró recolectar 25 toneladas de amor, de
alimentos para precisamente el Hogar de Cristo y las fundaciones
Cavirata y Caritas Chile. Estamos orgullos y agradecidos por la
confianza y credibilidad de Magallanes en un proyecto que nació hace 12
años como un diario y que se multiplicó en radio, television, web y
redes sociales. Terminamos nuestro cumpleaños muy felices, porque en
algo podremos ayudar a quienes se sienten solos y desamparados en medio
de esta grave pandemia que está esparcida por todo el mundo. Queremos
agradecer a todos quienes colaboraron, desde el vecino más humilde -que
con una pequeña bolsita de ayuda solidaria llegaba hasta nuestras
oficinas de Avenida España 959- hasta las grandes empresas que donaron
toneladas de alimentos. Los vecinos y parte de nuestro sector
productivo dieron una gran lección solidaria, porque todos nos hemos
visto afectados, pero es precisamente esa ayuda la que más sirve, la que
más suma, porque eso es no recurrir a aportes estatales. La solidaridad
fue de las personas, de nuestros auspiciadores y de muchas empresas
regionales. Las 38 horas de transmisión ininterrumpidas fueron una
lección de amor. Fue una exitosa campaña, protagonizada por todos los
funcionarios de Pingüino Multimedia, quienes cada día nos sentimos más
al servicio de la comunidad. Nuestra plataforma, con todos sus medios
de comunicación, está informando de forma absolutamente gratis, porque
si hemos pasado meses difíciles, aún no sabemos qué es lo que viene.
Pero con la campaña quedamos “¡contentos Señor, contentos!”