Contrapunto de procesos

Pocas personas saben que
el Consejo Constitucional ya ha superado la mitad de su período de
trabajo. Si bien el texto que se plebiscitará el 17 de diciembre deberá
estar listo, a más tardar, el 7 de noviembre, muchos olvidan que, al
igual que en el proceso anterior, existe un período de un mes
-aproximadamente- para armonizar y finalizar la propuesta. Así, según su
cronograma de trabajo, el Consejo deberá finalizar la revisión y
votación inicial del nuevo texto constitucional el 30 de septiembre.
Quienes pasemos agosto podremos ver, en menos de un mes, lo que debiesen
ser los contenidos principales de la nueva propuesta constitucional.

Si
bien la reforma constitucional que habilita este segundo proceso fue
aprobada el pasado 17 de enero, el trabajo sustantivo comenzó el 6 de
marzo, cuando empezó a sesionar la Comisión Experta, que logró entregar
su anteproyecto a tiempo para que pudiese ser analizado por el Consejo
Constitucional a contar del 7 de junio. Luego, en paralelo al trabajo
inicial del Consejo en la preparación y presentación de las enmiendas al
anteproyecto, tuvieron lugar diversos procesos de participación
ciudadana, que finalizaron en julio y contaron con la participación de
más de 280.000 personas. El debate principal de contenidos se verá en
los próximos dos meses.

Aunque
el trabajo de este segundo proceso deberá juzgarse tras el plebiscito
de diciembre, es perfectamente posible hacer un contrapunto con lo que
fue el proceso anterior, al menos en lo que a formas se refiere.

Las
diferencias entre un proceso y otro son enormes. Partiendo del triste
acto inaugural que vimos en la Convención (interrumpido por desórdenes
luego que varios convencionales pifiaran nuestro himno nacional),
pareciera ser que ambos procesos se han desarrollado en países
distintos. Los llamados de Elisa Loncón, como presidenta de la
Convención, a refundar el país, contrastan con la sobriedad y civilidad
que han tenido los discursos de los integrantes de las mesas de la
Comisión Experta (presidida por Verónica Undurraga y secundada por
Sebastián Soto) y del Consejo Constitucional (presidida por Beatriz
Hevia y con Aldo Valle como vicepresidente). En este proceso, no se han
visto personas disfrazadas ni se han hecho discursos guitarreando. Según
entiendo, los consejeros van a almorzar en los alrededores del
ex-Congreso, sin que existan reclamos como los que en su minuto realizó
Elisa Loncón, quejándose sobre cómo la gente “estaba bajando de peso”,
producto de una supuesta mala organización inicial en logística y
alimentación. No se han pedido vans privadas ni carpas especiales, como
las que en su minuto solicitaron el vicepresidente Jaime Bassa y la
machi Francisca Linconao. A diferencia del veto sufrido por Sebastián
Piñera en el proceso anterior, el Presidente Boric fue invitado a
participar y a realizar un discurso en la primera sesión del Consejo,
que, además, ha recibido y escuchado a distintos ex-presidentes,
autoridades y académicos.

En
síntesis, acá ha existido un trabajo sobrio y serio, que, si bien aún
no finaliza, en lo que ha avanzado, permite pensar en que su resultado
será muy superior al del proceso anterior.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS