La
emoción es un mecanismo adaptativo que trae consigo la especie humana.
La cual genera una respuesta inmediata frente a una determinada
situación. Existen seis emociones básicas y cada una de ella cumple una
determinada función, y son las siguientes:
El
miedo lo desencadena el peligro y lleva al ser humano hacia la
protección. La sorpresa ayuda a orientarse frente a la nueva situación.
El asco o aversión produce rechazo hacia aquello que esta en frente. La
ira, que es una de las emociones más peligrosa, induce hacia la
destrucción de ya sea de los otros o de sí mismo. La alegría lleva a la
persona a repetir aquel suceso que lo hizo sentirse bien. Por último, la
tristeza, cuyo origen son las pérdidas, lo que permite es despedirse o
cerrar un ciclo.
Una
emoción es un conjunto de respuestas biológicas que predisponen a
reaccionar de cierta manera ante un estímulo externo, como por ejemplo
ver algo que puede atacar. Los animales se quedan solo hasta este punto,
como sucede cuando los persigue un depredador. Estos huyen sin pensar.
Si
comparamos a las personas con los animales. Lo seres humanos
naturalmente no somos buenos cazadores, no aguantamos bien ni el frío ni
el calor,
no somos rápidos, no somos fuertes. Muy por el contrario, los seres
somos muy débiles físicamente. Esto se puede detectar al observar los
recién nacidos. Las crías de los animales son capaces de buscarse la
vida casi al nacer. Un ser humano tarda, al menos, 10 años en llegar a
ser mínimamente independientes. Es decir, sin que requiera que le estén
cuidando a todas horas. Para compensar esta falta de recursos físicos
que podría llevar a la extinción de nuestra especie, poseemos la
conciencia. Es decir, la capacidad que tenemos los seres humanos de
conocer la propia existencia, sus estados y de sus actos.
Los
sentimientos están vinculados a la conciencia e incluye la capacidad de
pensar y reflexionar sobre lo que se siente. Los sentimientos nacen al
interpretar de forma racional lo que sucede de las emociones que se
experimentan. Por ello son los sentimientos los que sirven para impulsar
cambios en la conducta de los seres humanos. Por ejemplo: la culpa es
un sentimiento negativo que aparece cuando, después de analizar el
comportamiento ante una situación concreta, se llega a la conclusión de
que se ha ido en contra de los valores o normas sociales. Debido a esto la persona en una próxima oportunidad podría no volver a emitir aquella conducta que le genera este sentimiento negativo.
Resulta
fundamental que los seres humanos desde pequeños aprendan un manejo
adecuado de sus emociones y sus sentimientos, porque esto influirá en su
vida para siempre como, por ejemplo: saber tomar buenas decisiones,
mantener relaciones satisfactorias con los otros, poseerán recursos para
solucionar conflictos, etc. En el fondo, vivirán mejor y a su vez
podrán hacer sentir mejor al resto.