En
el marco del Día Mundial del Reciclaje, debemos comprender que somos
parte de un ciclo de vida donde cada uno de nosotros cumplimos un rol
para hacer del planeta un lugar sustentable; más aún desde que vivimos
en tiempos de pandemia, en la cual hemos podido verificar de primera
mano cómo las medidas sociales restrictivas han surtido efectos
favorables al medio ambiente.
Venimos
arrastrando durante siglos con la cultura de: “Extraer – Producir –
Consumir – Desechar”. Partiendo de lo anterior, según datos
suministrados por el Ministerio de Medio Ambiente (MMA), Chile se
encuentra dentro de los países de Sudamérica que genera la mayor
cantidad de residuos por cada habitante, lo que se traduce en 1,26
kilos/persona día. En tiempos
de pandemia, prácticamente todo lo que las personas consumíamos en los
trabajos, restaurantes, centros educativos, entre otros, se transfirió a
los hogares, por ende, se ve presente mayor generación de residuos
domiciliarios de forma directa.
El
reciclaje es el proceso al que se somete un residuo para transformarlo
en materia prima o un nuevo producto. En Chile solo el 10% de residuos
domiciliaros tales como: papel blanco, plásticos, vidrio, latas, por
nombrar algunos, son aprovechados en un sistema de reciclaje;
considerando que en el país se genera alrededor de unos 8 millones de
toneladas de residuos municipales/domiciliarios, acorde datos
suministrados por el MMA. Por ejemplo, según datos proporcionados por el
Ministerio en su último reporte ambiental, casi la mitad de los
desechos que generamos en nuestros hogares corresponden a residuos
orgánicos, los que en su mayoría van a dar directo a los rellenos
sanitarios de las diversas ciudades, que bien pudieran ser aprovechados
como compost, lo que también nos hace un llamado a concientizarnos hacia
la disminución o reducción de lo que usamos y generamos día a día.
El
lado positivo es que, como población, estamos rompiendo y transformando
esos pensamientos paso a paso hacia una cultura donde prevalezca la
economía circular, que no es más que el aprovechamiento cíclico de los
productos que se generan y consumimos. A nivel nacional, se han buscado
las alternativas necesarias que nos pueden ayudar como país a minimizar,
concientizar y generar soluciones con respecto a la generación
indiscriminada de residuos, tanto a nivel domiciliario como en el ámbito
industrial. Por ejemplo, actualmente está promulgada la Ley 20.920
conocida como Ley REP (Responsabilidad Extendida al Productor y Fomento
del Reciclaje), con ella se busca disminuir la generación de residuos y
promover su reutilización, reciclaje y otro tipo de valorización; esta
es una de muchas acciones que están ejecutándose dentro del país.
Cada
vez existen más alianzas para mejorar el sistema de reciclaje, por
ejemplo, han surgido nuevos programas con el Movimiento Nacional de
Recicladores de Base en tiempos de pandemia, nuevas Pymes que
incursionan en el ámbito, entre otros. De igual manera, desde nuestros
hogares debemos hacer más esfuerzos para actuar con respecto al tema,
evitar el consumismo que nos ha caracterizado los últimos años, reducir
el consumo de productos con envoltorios innecesarios, concientizar y
crear comunidades más sustentables.
La
educación es parte fundamental de este proceso; hemos podido observar
esto desde hace unos años atrás con la preocupación que tienen las
diferentes instituciones de educación desde la primaria hasta la
educación superior/universitaria, donde podemos considerar como ejemplo a
la Universidad Tecnológica Metropolitana como baluarte en este tema y
la sustentabilidad en general, y muchas otras más instituciones,
organizaciones y fundaciones que cada vez se abocan a educar para poder
mejorar las condiciones de nuestro medio ambiente y sociedad.
El
17 de mayo, Día Mundial del Reciclaje, es un buen momento para recordar
que la contaminación por residuos tiene impactos negativos graves en el
ambiente, en la salud y seguridad humana, pero en la medida que las
personas, industrias y gobiernos puedan transformar sus comportamientos y
patrones cotidianos, podremos mejorar y lograr un equilibrio ambiental,
que nos permita avanzar hacia un mundo sustentable.