No
basta con el vergonzoso caso del Banco de Talca en la década del 80,
donde en esos años quedaron al descubierto las “empresas de papel” que
podría calzar con la actual denominación de “ideológicamente falsas”; ni
con el caso “chispas”, en la venta de acciones de la energética
Enersis, donde el entonces senador Sebastián Piñera intentó negociar por
su lado y obtener un precio mayor a los demás accionistas, generando un
escándalo bursátil; ni el caso LAN, donde la Superintendencia de
Valores y Seguros (SVS) resolvió multarlo por haber infringido la
prohibición de comprar acciones que la Ley del Mercado de Valores impone
a las personas que cuentan con información privilegiada en 2007; ni el
escándalo financiero protagonizado por Julio Ponce Lerou y algunos
accionistas de Blanco y Negro, la sociedad que controla Colo-Colo, que
remeció el ambiente político durante el primer gobierno de Piñera, en lo
que se conoce como el caso “Cascadas”; ni la decisión de la empresa
Bancard de adquirir acciones de la pesquera peruana EXALMAR en pleno
desarrollo del juicio de La Haya entre Chile y Perú; ni el
financiamiento irregular de su campaña presidencial, donde el ex
administrador electoral y ex brazo derecho de la campaña presidencial de
2009, Santiago Valdés, estuvo formalizado por el caso Penta,
atribuyéndole facilitar facturas falsas por 360 millones, además de un
contrato forward fraudulento por 49 millones. Estas facturas no fueron
solo a Penta, sino también a empresas como Task Andes, Aguas Andinas,
Inversiones Pampa Calichera y Asesorías e Inversiones Illihue; ni el
contemporáneo caso Minera Dominga, cuando en agosto de 2010, durante su
primer mandato, y mientras Sebastián Piñera presionaba por el término
del proyecto de la Central Termoeléctrica Barrancones, su familia era
una de los principales accionistas de otro proyecto que apuntaba a
instalarse en la misma zona: Minera Andes Iron, la sociedad matriz de
Minera Dominga, uno de cuyos principales dueños es la familia Délano…
Sí, de estrecho vínculo de amistad con la familia Piñera.
No bastó ninguno de esos
casos que ya se transforman en prontuario policial, porque ahora se
destapó una investigación de CIPER Chile, que deja al descubierto un
nuevo registro a su prontuario. En 2013 la Corfo abrió una línea de
financiamiento que apoyó con 479.600 UF al fondo de inversión privado
(FIP) Minería Activa Tres. Ese FIP ocupó los recursos para abrir tres
proyectos mineros: Pampa Camarones, Ciclón Exploradora y Don Gabriel.
Los Piñera Morel, a través de otros dos fondos privados, invirtieron en
esos tres proyectos que fueron apalancados, durante el primer gobierno
del jefe de familia, con recursos públicos. Además, inversionistas
relacionados con los Piñera en proyectos del rubro minero recibieron
otros US$13,5 millones de la Corfo para desarrollar negocios.
Como
podrá observar, la introducción (prontuario) es tan larga(o) que no
pude desarrollar completamente el último de los “usos abusivos de la
autoridad y de información privilegiada”, por lo que quiero dejar solo
una petición: ¡Presidente, le pido intervenir Corfo! Y dejar de
financiar a los grandes grupos económicos, y destinar más recursos a las
Micro y pequeñas empresas.