Al mirar el vaso medio lleno muchos podrán decir que Magallanes es una de las regiones que se ha visto menos afectada por el Coronavirus. Pero ese consuelo, que se podría escuchar en bocas de quienes quieren conformar a una intranquila población, no nos deja dormir tranquilos. Los últimos siete días han sido los más difíciles en la historia de nuestra región. Hace una semana el Covid-19 comenzó a tomarse las portadas de nuestro diario. El domingo pasado titulamos con la cancelación de la temporada de cruceros debido a un turista británico que desembarcó en Punta Arenas y cuyo resultado de su examen finalmente dio positivo de Coronavirus. Y al día siguiente nuestro país comenzaba a tomar las medidas: desde el lunes están suspendidas todas las clases y el año escolar cada vez más en riesgo. Además, ese día Argentina ya anunciaba su primera drástica medida: el cierre de su frontera. El lunes se daba a conocer el alto número de pacientes magallánicos en observación, Chile entraba a la Fase 4 y comenzaba el cierre de locales. El primero de ellos en Punta arenas fue el Casino Dreams. Y a las pocas horas vino el peor e imperdonable error del ISP, que hasta ahora no ha dado ninguna explicación. Se informaba de dos casos de Coronavirus en Magallanes, pero finalmente uno de ellos no lo fue. Impresentable. El miércoles finalmente se concretó el segundo caso y se anunció el cierre del mall y de los centros comerciales. Y la gota que rebasó el vaso, y que lo dejó vacío, es que un funcionario de salud, que ya ni siquiera está en la región, dejó a más de 60 magallánicos en observación.