Hace
unos días se lanzó la campaña contra el Ciberacoso “Corta la Cadena”,
donde se presentaron además los resultados del Estudio Nacional sobre
Ciberacoso en Pandemia. Es importante resaltar que el acoso virtual es
una realidad que ha ido tomando fuerza con el paso del tiempo y todos/as
tenemos la responsabilidad de poder poner fin a esta modalidad de
agresión.
El
estudio realizado tuvo como objetivo recoger antecedentes sobre
posibles relaciones entre ciberacoso, tendencias depresivas y patrones
de uso de redes sociales entre adolescentes y jóvenes de 15 a 29 años a
lo largo de todo el país.
Lamentablemente,
los resultados son muy preocupantes, dado que casi la mitad de los
encuestados reconocieron haber sido acosados virtualmente al menos una
vez en los últimos tres meses. Pero aumenta la preocupación cuando vemos
que el 44% de los participantes, señala tener sintomatología ansiosa y
solo un 4% de quienes declaran haber sido víctimas, lo ha conversado con
sus padres, habiendo un 42% de ellos/as que prefieren hacer caso omiso a
las situaciones de acoso.
Por
lo anterior, se vuelve urgente modificar la ley N°20.370 General de
Educación, en materia de ciberacoso o cyberbullying, de modo de
visibilizar dentro de los establecimientos educacionales a los niños,
niñas y jóvenes sobre el uso responsable de redes sociales, combatiendo
todo tipo de violencia en ellas. Sobre todo, pensando en que este tipo
de conductas debe contar con la colaboración de toda la comunidad
escolar para poder, efectivamente, “Cortar La Cadena”, por lo que se
deben entregar más y mejores herramientas a los establecimientos
educacionales en esta materia.
Hay
además otras variables que debemos considerar para hacernos parte de
este problema y es que al menos el 17% de los adolescentes fallece por
causas externas, entre ellas, el suicidio. Por esto, es tan relevante
poner atención a las conductas y emociones de nuestros/as hijos/as,
alumnos/as, amigos/as, para poder apoyar a tiempo situaciones que
podrían revertirse, pero que muchas veces, por desconocimiento, llegamos
demasiado tarde.
Es
muy importante que enseñemos a los/as niños/as a no ser cómplices de la
violencia, a no reírse de los sobrenombres, a no compartir información
que podría dañar a otro/a, a no reenviar fotografías ofensivas, siendo
esto solo un ejemplo de diversas conductas que podrían ayudar a no
mantener las conductas violentas.
Quiero
invitar a todos/as los adultos/as, jóvenes y niños/as que lean esta
columna, a hacerse parte de esta campaña con hechos concretos, con
acciones que permitan que cortemos la cadena de la violencia digital y
no permitamos que sean más los afectados por estas agresiones.
Erradiquemos de una vez por todas aquellas conductas que parecen estar
normalizadas, pero que sin duda causan un daño que muchas veces puede
ser irreparable.