Cosechas lo que siembras

La semana recién pasada vimos al Presidente de la República en su gira por al norte, probablemente uno de los sucesos que más llamaron la atención fue que estando en la ciudad de La Serena
le lanzaron un piedrazo. Eso ni siquiera le sucedió a su antecesor,
nunca antes se había visto tal falta de respeto hacia un Presidente de
la República
;
un ciudadano común y corriente que se arrogó el derecho de castigar al
Presidente por alguna cosa que no le ha gustado de lo que ha sido hasta
ahora su proceder, su forma de gobernar, tal vez las medidas que ha
adoptado o vaya a saber uno por qué
; sea como sea, no es la forma de protestar ante la primera autoridad del país, pero lamentablemente, señor Presidente, es parte de lo que Ud. y sus socios le han enseñado a la gente, e incluso ese tipo de actitudes algunos incluso algunos de ellos las han alabado.

Esa persona que lanzó una pedrada al Presidente
no es sino producto de lo que ha sido llamado forma de expresión,
manifestación pacífica y otros nombre eufemísticos con los que durante
mucho tiempo la izquierda ha justificado la violencia en las calles
; antes lo más criticado probablemente fue cuando con un jarro le lanzaron agua a una ministra de Estado, concretamente a la ministra de Educación de entonces, durante el primer
gobierno de doña Michelle Bachelet, lo que en su momento fue
ampliamente criticado por todos los sectores y por todos los medios de
comunicación, pero hoy fue una pedrada
; con el agua más allá de tener que secarse y tal vez arreglar su maquillaje, gran daño no se causa, pero una pedrada puede incluso matar a una persona, pero lo grave de esto es que se perdió el respeto y usted, Presidente, fue uno de los que lo enseñaron. Sí,
porque claramente una cosa es marchar, reunirse pacíficamente y
expresar descontento por alguna razón o motivo, pero otra es agarrar a
piedrazos a la gente
;
peor es que eso sea justificado por parte de quienes tienen algún grado
de liderazgo de opinión ante la comunidad o al menos entre algunos
grupos determinados de persona; y s
í se justificaron durante dos años los desmanes y que se le lancen piedras en la Plaza Baquedano, porque así se llama, a los carabineros, a personas que trataban de circular con sus vehículos, a los vidrios de comercios y edificaciones cercanas al lugar,
y se justificaba diciendo que eran formas de expresar el descontento
popular, que era parte del legítimo derecho del pueblo a manifestarse,
tal vez porque desde siempre la izquierda m
ás
radical ha justificado y mantenido dentro de su doctrina a la violencia
y la lucha armada como método de acción política y de alcanzar el poder
. Se
justificó que se lancen piedras, se ha justificado la falta de respeto y
la descalificación de todo aquel que no esté de acuerdo con sus
planteamientos, en circunstancias que lo que corresponde es el debate
con argumentos razonables, reconociendo y aceptando democráticamente
, que esa es la forma en que se deben de alcanzar los acuerdos en política. Claro que eso si se quiere lograr acuerdos, pero lamentablemente lo que en el último tiempo se ha enseñado a la gente y,
lo que es peor, a los jóvenes, es a perder el respeto y a desconocer,
descalificar y atacar a todos aquellos y todo aquello que simplemente no
les parezca, así se ataca y descalifica a las iglesias y a las
religiones, así se ataca y descalifica a los profesores, así se
desconoce la autoridad de los padres y madres al interior de las
familias, así se desconoce, se descalifica y se ataca a las autoridades.
Se perdió el respeto y la forma de conducirse en sociedad es en base a
respetar a las demás personas, a reconocer que los derechos de cada uno
terminan donde comienzan los derechos de otro, a reconocer que todos
tienen el derecho a expresar sus ideas estemos o no de acuerdo con
ellas.

Un
viejo dicho dice siembra tormentas y cosecharás tempestades, esta vez
fue solo un chubasco, pero o se pone orden o la próxima puede que sea
una lluvia y luego venga una tempestad.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS