En
esta misma tribuna, la semana pasada, me referí a una sensación que
tienen muchas personas respecto a que el año 2020 pareciera no haber
terminado y eso, sin duda, obedece a que el Covid-19 sigue muy presente
entre nosotros, tanto a nivel país como en nuestra región, que ha sido
especialmente azotada por la pandemia. Sin embargo, pese a todos los
costos que hemos tenido que pagar en vidas y en lo económico, pareciera
que a muchos les da lo mismo.
¿Cuál
es la situación actual? Si bien la llegada de las primeras vacunas nos
dio una luz de esperanza, ya está claro que será un proceso largo y no
exento de dificultades. Así como al comienzo de la pandemia se desató
una verdadera guerra por los respiradores artificiales a nivel mundial
para evitar llegar al dilema de la última cama, ahora la lucha por las
vacunas también será intensa. Aunque respecto de la inmunización el
Gobierno ha sido previsor, hasta el cierre de esta columna en Chile sólo
se han vacunado 10.701 personas.
Mientras
en Europa y algunos países de Asia ya se habla de una tercera ola, en
nuestro continente es evidente que ha habido un rebrote importante del
cual Chile y Magallanes no han estado exentos. Además, la llegada de la
denominada cepa británica, de mayor poder de contagio, complejiza aún
más las cosas.
Si
bien Punta Arenas figura en el décimo lugar de las comunas con más
casos activos del país, si revisamos las tasas de contagio, alcanza el
primer lugar con 389 casos activos por cada cien mil habitantes. En
cuanto a la trazabilidad, la OMS (Organización Mundial de la Salud)
recomienda que por cada caso detectado se trace a diez personas, en
Magallanes, a pesar de los esfuerzos y mejoras, estamos trazando a dos o
tres personas apenas. También es preocupante la dinámica que se está
dando en Puerto Natales. Si el 4 de julio la comuna sólo registraba un
máximo de 21 casos, el 18 de octubre alcanzó los 252, en diciembre bajó a
80 y actualmente, según la información al cierre de esta columna,
estaba en 161 casos.
Junto
a todo lo anterior, a nivel país, la tasa de reproducción del virus
(Re), esto es el número de personas que cada persona contagia, registra
un promedio de 1,25 (Magallanes está en 1,15), en circunstancias que la
recomendación internacional sea de -1 o incluso menos. Paralelamente y,
como efecto esperable, la ocupación de camas críticas sigue al alza en
varias regiones del país lo que ya está implicando traslados de
pacientes.
Pese
a toda la evidencia, pareciera que a muchas y muchos todo esto les da
exactamente lo mismo. Así lo demuestran las innumerables fiestas
clandestinas que, cada día, son denunciadas en todo Chile y donde
nuestra región tampoco ha sido la excepción. Son especialmente los
jóvenes de todos los estratos sociales quienes se han mostrado más
indolentes con la enfermedad que ya ha matado a más de 17 mil personas
en todo el país.
Diversos
dirigentes de organizaciones sociales y especialistas médicos de
nuestra región ya han dicho, en todos los tonos, que es necesario que la
ciudadanía comience a poner de su parte si queremos avanzar de manera
decidida para derrotar al virus. Mientras en algunos pocos siga primando
el individualismo y la indolencia, los esfuerzos de quienes sí se
comprometen y piensan con criterio de comunidad serán en vano y el
precio que al final de todo esto habremos pagado, será mucho más alto de
lo que pensamos.