Creación de un carné verde que rápidamente se destiñe

¿Qué
es el carné verde? es un documento donde se acredita que la persona
está inoculada, es decir, recibió las dos dosis de la vacuna contra el
coronavirus y, por lo tanto, en caso de contraer el virus su impacto
debería ser menor, y le va a permitir desplazarse de una comuna en
Cuarentena o Transición y, por tanto, también los fines de semana y
festivos, así como realizar viajes interregionales entre comunas que se
encuentren en fase 2 o superior.

Para
muchos países, volver a la normalidad pasa por la introducción de un
certificado sanitario que pruebe que se ha recibido la vacuna o se ha
dado negativo en un test las últimas 72 horas. Pero la conveniencia de
este tipo de certificado depende de la situación epidemiológica, por lo
que no es aplicable en todos los países.

Dinamarca es un caso que establece
este pase para incentivar la vacunación, que alcanza aproximadamente el
20%, y es para mayores libertades como compartir en espacios cerrados,
espectáculos, etc.
La
diferencia está en que Dinamarca testea con PCR a más de medio millón
de personas diariamente, equivalente al 8% de su población, lo que
también permite a quien no se ha vacunado optar a ciertas libertades, y
lo que es más importante hay una trazabilidad fuerte (con esto se sabe
quién se contaminó, dónde está y dónde se encuentran sus contactos).

Por
otra parte, Israel se convirtió en un laboratorio del mundo real para
la eficacia de la vacuna; ahora se está convirtiendo en un ensayo para
una sociedad pos confinamiento y pos vacunación. El Green Pass es su
boleto de entrada para cenar en el interior de los restaurantes,
hospedarse en hoteles y asistir con miles de otras personas a eventos
culturales, deportivos y religiosos, ya sea al aire libre o en
interiores.

En
cambio en Chile, que se ha especializado en hacer malas copias o llegar
a destiempo, nos presenta una realidad desconcertante; presenta el
carné de movilidad o carné verde con un escenario con aumento evidente
de contaminados y de muertos. Esto se produce en una realidad con toque
de queda, confinamiento absoluto, gran cantidad de comunas en fases 1 y
2, donde el control sanitario y policial no se evidencia, en donde la
mitad de la población vacunada no muestra cómo la balanza se inclina
hacia la normalidad o el control.

Si
bien pareciera que el carné verde es una buena idea para momentos de
control del virus, que no es el caso de Chile, la vacuna no tiene una
vinculación al menos evidente sobre transmisión del virus, sino más bien
tiende a aminorar los efectos en aquellos que la contraen; de la misma
forma es de temer que la mitad de la población no esté vacunada, y que
los jóvenes no estén interesados
en vacunarse. Frente a esa realidad pareciera que el carné verde es una medida cosmética,
porque aún en el país no están resueltaos la trazabilidad, el aumento
de PCR y una cultura de autoprotección con el uso de mascarilla,
distancia social, lavado de manos y ventilación natural, para convivir
adecuadamente con el COVID-19. Frente a eso el carné verde más bien
parece un carné que rápidamente se destiñe perdiendo su color.

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