La Universidad San Sebastián dio a conocer la Encuesta cuantitativa “Chile Nos Habla”. Los resultados indicaron que la mayoría de los encuestados percibieron un aumento en la delincuencia y en la violencia. Además, se evidenció un alto nivel de temor en la población, lo que llevó a cambios en los hábitos personales y la implementación de medidas de seguridad.
La encuesta proporciona una visión detallada de la percepción de la seguridad en Chile, una mirada sobre los efectos y no las causas de ella. Desde allí que es necesario traducir sus resultados desde los factores de riesgo necesarios a atacar para que no deriven en acciones delictivas. Queda claro que la presencia del crimen organizado se percibe de manera más evidente y sus efectos, eventualmente, caminan a la democratización de la violencia, traspasando fronteras territoriales de la mano del narcotráfico y grupos extorsivos.
Es imprescindible comprender que esto no es aleatorio ni fortuito. El desarrollo del negocio delictivo está cambiando y busca mayor control territorial, desde el interior de las cárceles a las fronteras.
Las organizaciones delictivas están anclándose en cédulas de carteles internacionales expertas en el mercado de las drogas y armas, así como también en negocios de apoyo como la Trata y la explotación sexual. Hoy los grupos extorsivos suman estrategias que buscan anular la cohesión social en los territorios donde actúan, para ello reclutan a niños y jóvenes, muchos de ellos excluidos del sistema escolar. De esta manera se busca la ineficacia de la persecución penal, toda vez que se sustenta en inhibir la cooperación de la comunidad con la autoridad, pues sus hijos realmente están secuestrados por estas bandas que los seducen con la Narco cultura y símbolos de poder, ecuación que deriva en trayectorias violentas que se expresan en este aumento sostenido de la percepción de inseguridad. De hecho, Carabineros ha informado que uno de cada 3 miembros de bandas son niños y adolescentes, que en 45% aumentó la participación de este grupo en robos violentos. Asimismo, cada semana en promedio muere a lo menos un niño, 4 de cada 10 de ellos son víctimas aleatorias de la trayectoria de una bala loca o del enfrentamiento de bandas. En menos del 30% del territorio sucede el 70% de los homicidios, es evidente dónde actúa el crimen organizado. Tenemos el diagnóstico. Ahora es el momento de actuar.