Las
crisis no normativas son todos aquellos acontecimientos situacionales o
accidentales que no forman parte del ciclo vital, generalmente son
impredecibles y se puede producir en cualquier etapa del desarrollo.
Estos sucesos la familia los percibe como catastróficos, representan
una amenaza a la supervivencia familiar y dejan a quienes las
experimentan con una sensación de intenso desvalimiento. Además, este
tipo de crisis pueden contribuir a la aparición o agravamiento de
cualquier síntoma físico o psíquico que existía previamente.
Este
tipo de crisis son más difíciles de superar, ya que muchas veces no son
prevenibles, razón por la cual suele no existir una preparación previa
para enfrentarlas.
Algunas de las crisis no normativas son las siguientes:
-La
muerte de un hijo. Esta crisis ha sido calificada como el único duelo
que nunca se acepta totalmente. Especialmente cuando esta muerte es por
causas accidentales.
-Embarazo
de una hija adolescente. Entre menor es la edad de la adolescente
mayores son las complicaciones a todo nivel, tanto biológicas como
psicológicas y sociales. Esta crisis tiene dos connotaciones
importantes: la primera, es el impacto sobre los padres debido a la
aceptación del hecho en sí. La segunda, las alteraciones a su
desarrollo que sufre la niña (oportunidades educacionales, laborales,
etc.).
-Alcoholismo.
Esta es una de las disfunciones familiares más severas y difícil de
superar, dadas sus tremendas consecuencias en cuanto a violencia
familiar, crisis económicas, falta de presencia parental, daños en la
salud del alcohólico, etc.
-Abandono.
Generalmente el miembro que se queda con los hijos es el más afectado
por esta crisis, ya que no solamente tiene que enfrentar situaciones y
responsabilidades que antes eran compartidas. Además debe superar el
hecho de haber sido abandonado.
-Pérdida
del trabajo y cesantía. El despido súbito produce crisis por el
desequilibrio económico que este genera. La situación se agrava aun más
cuando solo uno de los miembros de la familia es quien trabaja. Aun
cuando ambos lo hagan, el que tiene trabajo debe asumir toda la
responsabilidad económica del hogar.
Algunas sugerencias para enfrentar las crisis no normativas son las siguientes:
-Permitir
la expresión emocional. Las respuestas emocionales frente a las crisis
no normativas son por lo general largas e intensas, motivo por el cual
es necesario permitir el desahogo prolongado y a veces repetitivo de
estas emociones; con ello la persona va logrando alivio.
-Dar
tiempo suficiente. El tiempo para aceptar y elaborar este tipo de
crisis es por lo general prolongado, dado el fuerte impacto emocional
que generan. Así como se estima que la evolución promedio para la
resolución de una crisis normativa es de aproximadamente seis meses,
para una crisis no normativa es de varios años, y en algunos casos, como
la muerte de un hijo, puede tomar toda la vida. Es necesario entonces
informar a la familia que se va a requerir tiempo y paciencia para
enfrentar estas crisis.
En el próximo comentario se verán el duelo y sus etapas.