El
ciclo de vida familiar se refiere las etapas por las que pasa una
familia a lo largo de su vida. Este proceso está asociado a una serie de
cambios. Este ciclo comienza cuando
dos personas forman una familia y finaliza con la disolución de la
unión cuando una de las dos personas muere. Además, en este período las familias se expanden o reducen a medida que los hijos se incorporan a ellas o las abandonan.
Dentro de estas crisis que viven las familias se pueden diferenciar las normativas y las no normativas paranormativa.
Las
crisis normativas o evolutivas son aquellas situaciones que son parte
de la evolución normal del ciclo familiar, pero que pueden generar
conflictos o tensiones, muchas veces debido al paso de una etapa a otra.
A grandes rasgos existen tres crisis normativas observadas con frecuencia en todas las familias, y estas son: el nacimiento del primer hijo, el llamado “nido vacío” y muerte esperada de un familiar.
Por
otra parte, las crisis no normativas son experiencias adversas,
inesperadas y no son predecibles para la familia. como: divorcio,
embarazo adolescente, alcoholismo, actividades criminales, entre otras.
En cuanto al nacimiento del primer hijo, se puede mencionar la ansiedad que se presenta en la pareja de recién casados que espera su primer hijo. Porque la pareja puede estar viviendo aún la etapa de formación y de consolidación de la relación. Dentro de este contexto, algunas parejas deben enfrentar la etapa de la crianza inicial de los hijos.
El nacimiento de un hijo implica rápidos y fuertes cambios psicológicos, físicos, familiares y también un aumento de los gastos económicos. Durante esta etapa los padres tienen que aceptar que
deben asumir nuevos roles: la madre debe empatizar con su hijo lo
suficiente para identificar sus necesidades biológicas y psicológicas y
saber satisfacerlas. Igualmente,
como en este periodo el bebé tiene la atención constante de la madre,
el padre podría sentir que su pareja lo tiene abandonado. Así la
progenitora, cansada por menos horas de sueño y todas las necesidades
que hay que cubrir del bebé, podría no entender la actitud negativa y
rencorosa del padre. De esta forma, pueden empezar a surgir los malos
entendidos y conflictos. Sin embargo, esta es una crisis esperada y generalmente planeada por ambos padres.
Para ayudarse en esta etapa los padres deberían
redefinir sus responsabilidades, sus tareas y su forma de relacionarse,
porque si no lo hacen se pueden ver sobrepasados y muy cansados.
Especialmente en el período inicial de ajuste de rutinas y horarios en
función de las necesidades del nuevo integrante. Por lo cual deben
mejorar la comunicación, para que puedan plantearse las inquietudes y cómo resolverlas, en cuanto a su nuevo rol de padres y de pareja. Además, deben establecer espacios de intimidad entre ellos.
En el próximo comentario se verá otra etapa de las crisis normativas que viven las familias y es la del “nido vacío” y cómo ayudarse para superarla.