Cristina se va quedando sola

Las lenguas que nacieron con nuestro país se van extinguiendo. El día que murió la hermana de Cristina Calderón, en abril de 2003, la querida habitante de Cabo de Hornos se transformó en la única persona en el mundo capaz de hablar en yámana (o yagán), la lengua originaria de los habitantes más australes del planeta. Cristina, considerada Tesoro Vivo de la Humanidad por la Unesco, no ha logrado que ningún miembro de su comunidad domine la lengua nativa destinada a desaparecer, como casi el 25% de los 6.909 idiomas conocidos del planeta, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Según la base de datos Ethnologue, 11 lenguas se han identificado en Chile, incluyendo el español como idioma nacional. Pero entre los nativos, la mayoría está bajo algún grado de amenaza. El aimara, mapudungún y rapanui están amenazados. En nuestra Región de Magallanes, el huilliche está “moribundo”, la lengua kawéskar y yámana están casi extintas, con alrededor de una decena de hablantes la primera y sólo una en el caso de la yagán. La lengua kunza (de los atacameños) aparece inactiva y sobre la kakauhua (una de las lenguas alacalufes), no hay información. Y el respeto por esas lenguas en nuestra educación tampoco existe. Un factor preponderante de su vitalidad sería que los jóvenes y niños aprendan y usen su lengua materna, asunto que hoy en día ocurre muy poco. Sería posible salvarlas con programas y participación de la comunidad. pero hasta el momento no ha habido mucho interés, incluso de parte de las autoridades.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS