La
pregunta que hoy se vuelve a hacer la gente es si una nueva
Constitución nos sacará de la grave crisis que estamos viviendo como
chilenos. La misma pregunta que hace un año, en eso no ha cambiado mucho
el panorama. El ideal sería que esa utopía se concretara, pero los
problemas reales de la gente al parecer no se resuelven con una nueva
Carta Magna, porque las pensiones, la salud, la educación de calidad, no
pasan hoy por una nueva Constitución. En los últimos años se han
cometido muchos errores y no se han hecho correcciones porque
transversalmente la protección ha ido entre todos. Todos queremos que se
realicen cambios que efectivamente nos mejoren la calidad de vida. Y
ello, es muy probable que no esté escrito en una Constitución. En las
últimas décadas no se han realizado mejoras concretas en salud. No puede
ser posible que estemos en uno de los países más caros, con una salud
privada que imposibilita a más del 70% de la población de acceder a
ella. El valor de los medicamentos en Chile es altísimo y es común ver a
los magallánicos que van de vacaciones a Puerto Madryn o Calafate, en
Argentina, que regresen prácticamente con un botiquín. Llega a ser
vergonzoso. Para qué hablar de las pensiones, aún siguen siendo
insuficientes los anuncios de los Presidentes Sebastián Piñera y Gabriel
Boric. Nuestros adultos mayores y los máximos representantes de
nuestras organizaciones ciudadanas y vecinales de Magallanes ya lo han
hecho público. ¡Hay disconformismo! Y esas son las reales necesidades de
la gente, que en gran parte no pasan por una Constitución. La gente
tiene un sentimiento de impunidad. La gente pide castigos, pero castigos
de verdad a la corrupción, a la colusión, a los verdaderos escándalos
que han remecido incluso a instituciones. La gente quiere castigos de
verdad a los casos Caval, Penta, Soquimich. ¿Se recuerdan de Corpesca?
La mayoría de cuyos protagonistas han sido los mismos políticos que
usted hoy los sigue viendo en primera línea y que han pasado casi sin
rasguños. En Chile ha habido mucha laxitud con esos casos y eso genera
impunidad. Hasta acá, en la Región de Magallanes y Antártica Chilena,
hemos tenido ejemplos de parlamentarios que han pasado por tribunales
por dudoso actuar. No puede ser posible. La gente se aburrió y necesita
soluciones a sus reales problemas y que ojalá el nuevo Gobierno haga
algo, porque vemos difícil que una nueva Constitución traiga las
soluciones.