Es
casi unánime la opinión magallánica. En una encuesta de Pingüino
Multimedia, hace un año el 90% de la gente señaló explícitamente que es
una necesidad.
Nuestra
región requiere un recinto donde se pueda albergar masivamente el
deporte y que cuente con las necesidades propias de la zona más austral
del país.
Eso
no está y es un requerimiento urgente, porque Chile incrementó sus
altos niveles de obesidad en medio de esta pandemia. Y dentro de esta
larga y angosta faja de tierra, la Región de Magallanes y Antártica
Chilena tiene índices que están por sobre el promedio nacional y que se
han visto incrementados en los últimos 40 meses.
Si
hemos explicitado hasta el cansancio las alarmantes cifras de
tabaquismo juvenil en esta apartada zona del país, la enfermedad que
aqueja a los más pequeños del hogar es preocupante. Y ahí juega un rol
fundamental la deficiencia que hay en las familias, al no inculcar
conductas alimentarias responsables en los niños, con una cultura
sedentaria más extendida y que se ha masificado en el último tiempo con
la computadora y los juegos electrónicos.
Según
los resultados del Simce, el 44% de los niños de 11 años presenta
sobrepeso, y los especialistas señalan que esa cifra podría alcanzar
pronto el 50 por ciento.
Ello
los expone tempranamente a desarrollar problemas cardiovasculares,
diabetes y cáncer. Y eso trae consigo una importante sobrecarga para el
sistema de salud, como ya se puede apreciar en los países desarrollados,
donde los costos directos asociados con la obesidad se estiman en un 5%
de los costos totales en salud.
Además,
está comprobado que las personas que padecen de este tipo de
enfermedades incurren en mayores gastos médicos (25% superior) en
relación a personas con peso normal. En Magallanes y Antártica Chilena
el sedentarismo, por razones climáticas también, es algo muy común, y
contra eso se deben implementar mayores políticas deportivas.
El
aumento de inversión en el desarrollo del deporte va a verse traducido
en menor gasto en salud, pero eso está en manos de nuestras autoridades y
es un desafío su implementación. Y por eso necesitamos un recinto
deportivo en el cual se puedan albergar bajo techo diversas disciplinas.
El
año pasado el concejo municipal rechazó esta idea, inclusive el propio
seremi del Deporte, Alejandro Olate, votó en contra de esta iniciativa
que buscaba apoyar al deporte, apoyar a la institución que él hoy dirige.
Los
magallánicos queremos un recinto deportivo como un polideportivo y para
eso las autoridades deben dejar de ver su color político y mirar las necesidades de la capital regional.