Uno
de los genios más relevantes del siglo XX, Albert Einstein (1935),
escribió: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a
personas y a países, porque la crisis trae progresos. La creatividad
nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura”.
Bien
describe Einstein el significado que para el significa una crisis, y
claro, hoy sus palabras deberían ser consideradas por las actuales
autoridades de Gobierno, pues desde que estalló el caso de Democracia
Viva, el ejecutivo está sumergido en una profunda crisis, de la cual
creemos está lejos de salir y, como alguien dijo, está atrapado al no
saber cómo resolver esta crisis que en principio fue calificada como un
“error” como un “descriterio”, pero a tres semanas, ese mal llamado
error no ha sido resuelto, y cada día se complica.
A
la luz de los hechos, creemos que el Gobierno desde un principio
enfrentó de muy mala manera esta crisis. Primer error, bajarle el
perfil, algo que comúnmente ocurre cuando no se tiene experiencia o bien
se actúa con soberbia… muchos magallánicos deben recordar cuando las
autoridades de la época en el primer Gobierno del Presidente Piñera,
intentaron bajarle el perfil a la crisis del gas y transmitieron para
Santiago que sólo habían salido “unas cuantas señoras a meter boche”,
pero esa soberbia y esa falta de experiencia, le salió muy cara y
tuvimos una región paralizada por más de una semana.
Pero
volviendo a esta crisis, otros de los profundos errores que el Gobierno
ha cometido, es desde el ámbito comunicacional, con vocerías erráticas,
sin coordinación, donde diferentes altas autoridades gubernamentales
han intervenido con versiones distintas y, lo que es peor, el propio
Presidente ha tenido que salir a intervenir, exponiéndose a criticas al
no concordar con declaraciones de sus propios ministros.
De
cómo recuperarse según las experiencias de quienes han enfrentado
situaciones de diferentes índoles, señalan que “una crisis implica un
cambio profundo y de consecuencias importantes que genera una realidad
inestable. Esta inestabilidad abre grietas en el antiguo orden y en
ellas, precisamente, es donde tenemos la oportunidad implementar nuevas
soluciones”.
Si
alguien del segundo piso de La Moneda pensó que, sacando en principio
al Seremi de Vivienda de Antofagasta, luego a la subsecretaria y
últimamente al Seremi de Ñuble, están completamente equivocados. Las
Crisis para que se conviertan en una oportunidad, no se superan
solamente desvinculando funcionarios, que es lo que corresponde cuando
existen responsabilidades, de las crisis se sale adelante y pueden
convertirse en una oportunidad, cuando desde un principio, se asumen
responsabilidades, se comunica rápidamente y con transparencia, se
entrega una narrativa en común a fin de no caer en confusiones, tal como
ha ocurrido en estas tres semanas.