Estamos en pleno “verano magallánico”. Época en la que muchos anhelamos poder consumir las mismas frutas y verduras que el resto de nuestros compatriotas, pero bien sabemos que ello es casi imposible. Mucha es la molestia que se repite en época estival por parte de los consumidores por la pésima calidad de las frutas y verduras que están llegando a la región. Sólo hace falta un pequeño recorrido por los locales de la ciudad para encontrarse con productos que no son del nivel que se pudiera esperar y, más encima, la variedad es cada vez menor. Ya no existe la posibilidad de poder adquirir lo que una persona quiera, sino más bien se puede comprar lo que sencillamente haya en los pasillos de los lugares mencionados. Al mismo tiempo, los precios no son acordes a lo que se podría comprar, y dichos valores van variando semana a semana, lo que incluso se convierte en todo un problema para los pequeños distribuidores. Los productos han experimentado alzas en las últimas semanas, y además se espera que el incremento en los precios se sigan sintiendo en el bolsillo de los magallánicos tras el estallido social. Por si fuera poco, las frutas y verduras no llegan en las mejores condiciones. Los magallánicos estamos totalmente expuestos a lo que ocurra en la zona central del país, más el alza continua en el precio de los combustibles, hacen que la situación se vuelva cada vez más compleja. Un presente que da señales de un futuro no muy alentador en dichos términos.