Hace cuarenta años Chile y Argentina firmaron un tratado de Paz y Amistad, que garantizó cuatro décadas de paz entre ambos países.
La mediación del Papa Juan Pablo Segundo, posteriormente santificado por la Iglesia Católica, y su artífice en terreno, el cardenal Antonio Samoré, permitió desplegar intensos esfuerzos diplomáticos y personales para evitar una guerra que estuvo a horas de iniciarse.
Las consecuencias y secuelas de un conflicto son imprevisibles, pero la cantidad de muertos, heridos en cuerpo y alma en los campos de batalla, más lo que hubiera afectado a la población, pudieran haber sido nefastos para ambos países y “ese monstruo cruel” iba a causar mayores daños, dolores y penas en la zona austral, en la Patagonia ya que existen lazos familiares binacionales.
Aceptar la mediación papal, buscar los caminos d la paz, fue una decisión más que acertada de los gobernantes chilenos y argentinos de la época sin entrar a analizar, criticar o aplaudir sus respectivas gestiones al frente de cada país, pero es evidente que merecen nuestro reconocimiento a esos hombres y su opción por la Paz.
Aquí en Magallanes resalta el nombre del general Nilo Floody Buxton, Intendente regional y jefe de la entonces Región Militar Austral, nombrado por el General Augusto Pinochet, Comandante en Jefe del Ejército y Presidente de Chile, por esos años, sin desmerecer a ninguno de sus subalternos, desde el de mayor grado hasta el más joven de los miles de militares, marinos, aviadores, carabineros y detectives destacados en la zona.
Por eso y por mucho más, como Concejal, de Punta Arenas, apoyé la construcción en Avenida Bulnes y Manantiales, lo que para mí es un modesto Memorial de homenaje a todos los movilizados y los veteranos de esos tiempos: ellos están aún, dispuestos a defender nuestra soberanía “hasta rendir la Vida si fuera necesario”.
Pero no puedo dejar de rendir homenaje a la “Retaguardia Heroica”, a esas madres, padres, hijos, hijas, transportistas, comerciantes, ganaderos, pilotos civiles, artesanos, médicos, enfermeras, paramédicos, empleados, obreros, medios de comunicación y su personal, que mantuvieron en alto la moral y la entereza de los hoy “Veteranos del 78” y los “Movilizados” de entonces en las frías trincheras, en medio del frío, de la nieve y el viento magallánico.
Un hermoso Memorial, gestionado por el escritor y suboficial en retiro del Ejército, don Carlos Burnes Torres, numerosas otras personas, suboficiales en retiro, el alcalde Claudio Radonich, la Fundación Raíces Magallánicas, la Dirección Regional de Monumentos Nacionales, don doña Javiera Gaona al frente, tuvieron mi modesto, humilde, apoyo como Concejal y por el gran respeto que merece esa patriótica causa, no la mencioné durante mi campaña reciente: pero está allí, en avenida Bulnes y Manantiales, con banderas desafiando al viento.
Viene otra tarea: la construcción de un monumento en homenaje al general Nilo Floody Buxto, QEPD, a quien conocí a través de nuestro gran amigo Vicente Karelovic Vrandecir, QEPD, y que, de seguro, seguirán compartiendo su amistad cimentada en el cariño por esta tierra austral, hasta el fin de los tiempos y brindarán copas de Eternidad cuando ese monumento se levante con el apoyo de miles de magallánicos de hoy, de ayer y de mañana.