El
ser humano es un animal gregario es decir, requiere de sus
congéneres para sobrevivir y sentirse bien. Las personas necesitan
del grupo, ya sea para protección o para recibir algún tipo de
beneficio: como seguridad, cuidado de los hijos, actividades vinculadas a
las distracciones o el ocio, etc. Se sabe que el aislamiento genera una
serie de alteraciones tanto física como psicológica. Por lo mismo, lo
que toman decisiones evalúan cuidadosamente los beneficios potenciales
de la cuarentena masiva obligatoria frente a los posibles daños
psicológicos.
En
otros países como España se ha detectado que entre las personas que han
sido puestas en cuarentena, se han agudizado los síntomas de angustia,
depresión, estrés, bajo estado de ánimo, insomnio, irritabilidad, ira y
agotamiento emocional. La irritabilidad se destacó por tener una
elevada prevalencia (número de personas que presentan el problema) En
este estudio son muy pocos los que informaron sobre sentimientos
positivos: un bajo porcentaje hablo de sentimientos de felicidad y de
alivio.
En
resumen: si bien es cierto la cuarentena en estos momentos tiene un
carácter imprescindible con el fin de proteger la vida, se sabe que
genera alteraciones psíquicas porque va en contra la naturaleza humana
que es de carácter gregario.
Es
sabido que una de las alteraciones que más está aflorando en estos días
es la Violencia Intrafamiliar es decir, aquella que se da en el seno
del hogar. Donde paradójicamente es el lugar donde se debería otorgar la
mayor contención emocional en tiempos de una crisis tan grave como la
que actualmente vivimos, en especial a los niños quienes son los más
frágiles y vulnerables desde un punto de vista psíquico.
Por cual resulta fundamental saber reconocer a tiempo la Violencia Intrafamiliar y sus ciclos.
1)
Fase de acumulación de tensiones: caracterizada por agresiones verbales
ocasionalmente acompañadas de agresiones físicas moderadas, restricción
de recursos, humillaciones y vejaciones, chantaje, cuestionamientos o
control de actividades, celos excesivos, etc.
2) Explosión: determinada por agresiones físicas graves, insultos, forzar actos sexuales, etc.
3)
Luna de miel: definida por sentimientos de culpa, arrepentimiento por
las agresiones, promesas de no volverlo hacer, manipulación, perdón,
etc.
Si
no es posible para una persona tratar de controlar esta situación como
por ejemplo: apartándose (aunque la evitación – como una estrategia de
resolución de conflictos- se hace casi imposible aplicarla dado el
enclaustramiento) debe pedir ayuda de forma urgente, especialmente si se
está viviendo la segunda etapa de la Violencia Intrafamiliar
(explosión) porque está en riesgo la vida, no solo individual sino que
de todo el grupo familiar.