La
carta que envió Susan Neel, presidenta y CEO de ACLI (El gremio de
aseguradoras de Estados Unidos, agrupadas en el American Council of Life
Insurers), al gobierno de Estados Unidos de Joe Biden, sobre el retiro
de rentas vitalicias que se debate en el Congreso de Chile, en la que
pide que intervenga en el tema y eleve el caso al G20, es la mayor
intromisión en los temas de seguridad social en nuestro país, de parte
de los yanquis, después de la planificación y financiamiento del golpe
de estado del genocida Pinochet. Pero la historia de intervenciones de
Estados Unidos es más antigua. Sus intromisiones en la política chilena
comenzaron durante la guerra de la Independencia de Chile. Desde
entonces la influencia estadounidense en el país, tanto en lo económico
como en lo político, ha sido significativa a lo largo de una historia
que dura ya más de 200 años. En la Guerra Fría, a mediados de la década
de 1960, comenzó la Operación Cóndor, que significó el advenimiento de
las dictaduras militares en América Latina.
La
relación entre dictadura y sistemas de administración de fondos
privados es incuestionable. Los Yanquis financiaban golpes de estado y
en retribución los países “invadidos políticamente” les devolvían la
mano generando sistemas de ahorro forzado, donde todas las lucas
terminan en los bolsillos de nuestros “hermanos del norte”,
transformándolos en una sociedad mucho más rica, y generando pensiones
de miseria para los “hermanos pobres del sur”. Y como la intervención
fue bien planeada y ejecutada, en Chile tenemos conspicuos pseudo
economistas hablando del “recalentamiento de la economía por el 4º
retiro”, de que “van a subir las tasas de interés” y de que se generará
inflación. En resumen, la plata en manos de sus dueños genera puros
problemas para la economía, pero esas mismas lucas en manos de los
dueños de las AFP`s generan solo beneficios. También es incuestionable
la relación entre privatización de empresas estratégicas para los países
sudamericanos y la cultura yanqui. Fueron los “Chicago Boys”, los que
planificaron una salud privada, educación privada, sistemas de
concesiones de servicios básicos, privatización de reservas naturales
explotables, leyes corruptas como la Ley de pesca y en general la
implementación del concepto del chorreo, que terminó siendo la cultura
del choreo. Estos mismos economistas al pedo, fueron los que plantearon
el modelo neoliberal que hoy tiene a un país en un proceso de nueva
constitución, producto de sus geniales ideas.
Con
todo, “nobleza obliga”, porque no solo los “economistas” y “Chicago
Boys” fueron los culpables de esta situación, porque presidentes (as),
parlamentarios (as) y los grandes empresarios chilenos fueron cómplices
de este proceso… ¿¡y cómo no!?, si siguen recibiendo los obscenos beneficios económicos de este ciclo, mientras un país entero espera mayor justicia social.
Nuestro país y sus autoridades deben dar muestras de independencia y coraje, y enviar un mensaje claro y contundente
de rechazo a esta intromisión, el cual sería el primero en la historia
de la república chilena, pero “siempre hay una primera vez”.
Y POR SUPUESTO APROBAR EL 4º RETIRO