En
el último lustro (cinco años) en nuestro país se perdieron las
confianzas, porque se destapó una crisis política, que llegó a afectar
lo institucional con el estallido social y el posterior vandalismo y
destrucción que por ejemplo en Punta Arenas afectó muchos pequeños
comerciantes y microempresarios. En Chile en los últimos años se
perdieron las legitimidades. En nuestro país se ha vivido la peor crisis
desde hace muchas décadas, obviamente dejando de lado la que provocó el
quiebre democrático de Chile en 1973. La desconfianza ciudadana está
agravada por la crisis política, la crisis de legitimidad. ¿A quién
creerle? ¿Quién va a solucionar los reales problemas de la gente? Esta
crisis de desconfianza es gravísima. Y esa es la principal tarea que
tiene el gobierno que el próximo 11 de marzo va a cumplir un año de
mandato, porque hay un cuestionamiento total, porque se han destapado
muchas realidades que antes se escondían y la pregunta será entonces en
qué hemos avanzado en los últimos 365 días. Las colusiones afectaron
gravemente al sector empresarial. Es difícil restarse a algo que terminó
afectando gravemente el bolsillo de cada uno de los ciudadanos, porque
para enriquecerse aún más, unos pocos se pusieron de acuerdo y afectaron
a otros muchos. Cómo sustraerse al aprovechamiento en algunas
reparticiones con el tema de las jubilaciones. Y para colmo, hasta la
Iglesia Católica se ha visto afectada especialmente en la última década
al revelarse los abusos. Pero la clase política, encabezada por las
nuevas autoridades deben comenzar a dar el ejemplo y encaminar al país
hacia un nuevo destino en el que nos podamos reencontrar y volvamos a
crecer como país y en un año del mandato del Presidente
Gabriel Boric sentimos que ha sido más de lo mismo. En nuestra propia
Región de Magallanes y Antártica Chilena hemos resentido fuertemente el
estancamiento del país y esperamos volver a respirar.