¿Cuatro años perdidos?

El
próximo 18 de octubre se van a cumplir 4 años desde el Estallido
Social. En esa oportunidad salieron miles de personas a pedir mejoras
sociales y económicas, aburridas por supuestos abusos que habíamos
vivido durante 30 años y hastiados por la corrupción en la política.
Todo derivó en meses de vandalismo, saqueos, incendios y destrucción de
diversas líneas del Metro en Santiago, lo que significó un millonario
desembolso del Estado para recuperar espacios públicos en el país. Y al
negociar se privilegió darle prioridad a una nueva Constitución que
mejorar las condiciones de vida de cada uno de los ciudadanos del país. Y
así fue como durante este periodo perdimos todas las confianzas, porque
se destapó una crisis política, que llegó a afectar lo institucional,
porque con la escalada violentista llegaron a perderse las
legitimidades. Y hoy en 2023 estamos en medio de la peor crisis moral y
ética en la que han incurrido muchas de nuestras autoridades en toda la
historia de Chile porque la corrupción ha llevado a que se mal gasten
dinero públicos. La desconfianza ciudadana está agravada por la crisis
política, la crisis de legitimidad, que está afectando fuertemente al
Gobierno del Presidente Gabriel Boric, quien prometió cambiarlo todo con
una altura moral y ética muy superior a la de sus antecesores, a los
que calificaron de los malditos 30 años. ¿A quién creerle? ¿Quién va a
solucionar los reales problemas de la gente? Esta crisis de desconfianza
es gravísima. Hay un cuestionamiento total, porque se han destapado
muchas realidades que antes se escondían. Hoy ya no solo son las
colusiones que afectaron gravemente al sector empresarial. Es difícil
restarse a algo que terminó afectando gravemente el bolsillo de cada uno
de los ciudadanos, porque para enriquecerse aún más, unos pocos se
pusieron de acuerdo y afectaron a otros muchos. Cómo sustraerse al
aprovechamiento en algunas reparticiones con el tema de las
jubilaciones. ¿Pero qué se ha hecho para mejorar? Nada, porque quienes
llegaron al poder quisieron ideologizar y refundar a un país que era
admirado por sus vecinos y hoy estamos con un barco a la deriva y con
autoridades altamente cuestionadas y que no dejan sus cargos por tozudez
y porfía.

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