Cuenta o Cuento Público

Este
1 de junio el Presidente de la República se dirigió al país por más de 3
horas, lo que perece a todas luces algo abusivo y contra temporal. En
el mundo de la inmediatez, la falta de poder de síntesis es un gran
problema. Su extensión es sin duda intencional, evocar a los “próceres”
que tanto admira. Vientos castristas- allendistas, de los que él siempre
se ha sentido en deuda.

Por
otra parte, pareciera ser que se quiso decir muchas cosas, un poco para
confundir, sin la real posibilidad de retener nada, por la simple
extensión. El tono pareció conciliador, pero el fondo fue vindicativo.
Insistió una vez más en la “Reforma Tributaria”, condicionando a su
aprobación, la lista de promesas basadas en deseos. Tras la derrota en
el parlamento del proyecto original, el ministro Marcel habló de “pacto
Tributario”, lo que implicaba no solo aumento de impuestos, sino también
compromisos de ahorro desde el Estado. En el discurso el presidente
vuelve a hablar de “Reforma Tributaria”, lo que ellos entienden solo
como aumento de impuestos. El presidente promete mucho más allá de lo
que la supuesta Reforma puede realmente cumplir. Se aleja, una vez más
del realismo necesario para gobernar y deja claro que la “Reforma
Tributaria” para ellos no es un medio para hacer otras cosas, sino un
fin en sí mismo. Es la nueva “varita mágica” para solucionar en el
mundo de “las maravillas”, terminar con todos los problemas de las
personas. Hace unos meses ese poder transformador lo tenía la Nueva
Constitución, sin la cual nada podría cumplirse. Hoy el talismán de
poder es la “Reforma Tributaria”. Pero sabemos que el gran enemigo del
socialismo no es el capitalismo, ni el neoliberalismo, es la realidad.
Que se aparece y mágico remedio a todos los males, no es tal. En
realismo, la supuesta recaudación no alcanza y los efectos de otra
reforma tributaria no traerán riqueza, sino pobreza. No sólo no
recaudará lo esperado, probablemente recaude menos y ciertamente
estancará el país. Nadie estará mejor.

Del
mismo modo, es curioso que se desligue del fracaso constitucional y de
la convención, llamando a escribir una constitución que no sea
“partisana”. Lo cierto es que él mismo decidió no gobernar, gastar
dinero público para promover, con ahínco el texto que ahora acusa de
malo. Esto nos hace preguntarnos si es que ahora comprendió o si
simplemente está siendo oportunista. Como buen político evidentemente es
lo segundo. Si hubiese un real arrepentimiento, al menos se intentaría
devolver el gasto financiero ejercido para algo que realmente se
considera espurio.

En
el tema de pensiones y salud, fue vago y alejado de la verdad. Sin duda
quería dejar contento a Dios y al demonio, algo que nunca puede
hacerse. Sabemos que el subsecretario de desarrollo social fue removido
precisamente por encontrar una salida a la encrucijada de aumentar las
pensiones sin recurrir al reparto. El gobierno y el presidente no han
renunciado a lo que la ciudadanía no quiere. Insisten en las “cuentas
nocionales”, que implican no real propiedad, ya que No son heredables.
Intentan convencer a las personas que eso no es así y que los “círculos
pueden ser cuadrados”. La propuesta debe ser cambiada desde el
ejecutivo, por lo que engaña al decir que es el parlamento quien debe
cambiarla, busca sonar conciliador, pero no lo es. En relación a la
salud pareciera que el presidente y su círculo comprendieron que la
crisis de las Isapres puede hacerlos caer y a regañadientes han tenido
que reconocer que hay que buscar una salida que evite que el sistema
caiga. Deja claro que sin “Salvataje”, que paguen todo lo que se les
exige, pero en el tiempo… veremos como se soluciona el entuerto y si la
cordura y el bien común primará o no, sobre el deseo ideológico.

Lo
cierto es que aunque el tono es pausado y aparentemente conciliador,
sigue siendo mesiánico y soberbio. El dialogar para ellos no es cambiar
el rumbo. Tampoco negociar, a veces aparentar escuchar y nada más. Los
meas culpas son “flatus voci”, voces vacías. Buscan simplemente ganar
tiempo, marear a la audiencia, apelar a las esperanzas alejadas de
realismo para encender la mecha que necesitan. Ellos no quieren una
nueva constitución, quieren la de ellos o la que habilite la que sueñan.
No quieren un pacto tributario para mejorar al país, quieren una
reforma tributaria, que aunque no recaude más empareje la chancha. No
buscan menos pobres, quieren menos ricos. No quieren una reforma de
pensiones centrada en las personas y sus deseos, sino que una
habilitante de la llave que aumente su poder al controlar lo ahorrado en
la historia en el sistema. Es como siempre, la vieja receta que nunca
ha funcionado, pero que ellos como son los elegidos mesiánicos, lo harán
ahora si bien. Evitemos por favor tropezar con la misma piedra.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS