No
es que no esté de acuerdo en los ejes de desarrollo social y económico o
que no haya sido de mi agrado, pero -los que ya visiblemente reflejamos
los años-, hemos escuchado estas súplicas o invocaciones una y otra
vez. Esta lista o enumeración larga y monótona (las letras cursivas
apuntan a la definición de letanía), se repite año tras año, década tras
década y veo casi con estupefacción que poco, muy poco, hemos avanzado
en estos largos (algunos insufribles) gobiernos que hemos tenido.
Vivienda, educación, seguridad ciudadana, salud, jubilaciones, etc.,
etc., etc… En cada cuenta se nos señala una lista de buenas intenciones,
el deber ser, lo que “realmente los chilenos y chilenas queremos” (y
que nos falta, obvio), una verdadera invocación a la unidad, a trabajar
en conjunto, a “construir un Chile para todos, todas y “todes”
(¡puajjjj!, ¡qué horror!)… En tanto, mandatarios van y vienen y
gobiernos pasan y pasan y seguimos en la misma. ¿Qué nos sucede que en
vez de haber superado dificultades seguimos por décadas planteándonos lo
mismo? ¿Qué ha sucedido, para en vez de avanzar, retrocedamos? ¿Por qué
tenemos que escuchar todos los años lo mismo? Espero, y así llevo
décadas haciéndolo, que este gobierno sí cumpla sus “buenas
intenciones”, que sí tengamos la paz perdida, seguridad social, justicia
extraviada, solidaridad olvidada y que no se nos siga explotando de
esta manera tan cruel y que algunos siguen defendiendo. Porque
digámoslo, hay quienes (esclavos de los amos del dinero, poder e
ideologías), no quieren cambios, siguen ciegamente visiones y opiniones
insertadas a la fuerza y que, por falta de información y cultura, llegan
hasta el espanto de invocar a Pinochet, a Pinochet pues, a ese tirano y
asesino, a ese despreciable que sembró de espanto nuestra Patria,
porque no les gusta, por ejemplo, tener una nueva Constitución (que
muchos ni siquiera han leído). Rechazan, por ejemplo, que nuestra nueva
legislación impida que lleguen a cargos públicos o políticos aquéllos
que han participado en ilegalidades (¡y vaya que abundan en Chile, uno
fue presidente dos veces!), hay quienes se oponen a esto para que sigan
los financiamientos irregulares (compra de políticos), para que sigan
legisladores escribiendo leyes en favor de los empresarios, hay quienes
quieren seguir soportando colusiones, que se los sigan jodiendo (para
obviar el garabato), día tras día, quieren seguir pagando por salud,
pagando (endeudándose, en realidad) para estudiar, seguir bajo el yugo
de los créditos hipotecarios, seguir con la perversión de tener
jubilaciones miserables, en fin, quieren seguir cagados como estamos,
pero felices porque siguen ciegos sus ideologías… Ante esto, este
gobierno tiene un desafío casi titánico porque, entre el discurso pasado
y el actual, muchas cosas han cambiado, demasiados giros y volteretas y
demasiadas promesas -que en lo inmediato-, no se han cumplido (la
repartija de cargos y pagos políticos, por ejemplo). Las cuentas
públicas son así: los de gobierno aplauden (algunos escribían incluso
que se le caían las lágrimas ¿?) y los otros pifiarán… Porque los mismos
que hoy vitorean, lloran y aplauden, en el pasado encontraban todo
malo… Así es la manera de hacer política en nuestro país y es por eso
que año tras año escuchamos siempre la misma letanía porque, aunque lo
proclamen una y otra vez, no existe visión de país, existe partidismo…
Por eso, aunque una idea sea brillante y augure “tiempos mejores”,
algunos las seguirán rechazando porque (mire la tontera), no es de mi
mirada y perspectiva política. Solo un ser perverso podría seguir
avalando que una pareja de ancianos se suicide porque no tienen cómo
vivir y no quieren ser carga para sus familias. Eso no es patriotismo,
ni defensa de principios, ni valores, ni religiones porque no creo que
ni Dios querría algo así, eso es maldad. Habrá que esperar que este
gobierno cumpla su letanía. Yo, que soy un amante de la poesía, ya no
quiero más versos. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.:
menos para los que rechazan la igualdad, la solidaridad, la esperanza
de un país más justo y siguen aferrados a sus trincheras.