Cuenta pública: las deudas en educación

El
Presidente ha cumplido con la tradición republicana y el mandato
constitucional de rendir cuenta ante el Congreso pleno. En ella, la
educación parvularia no fue mencionada, la escolar ocupó un 1,6% del
tiempo y la universitaria otro tanto. Y a pesar de que partió diciendo
que había “escuchado con atención las dificultades que están teniendo
las comunidades educativas en el retorno a clases”, parece
que no supo hacerse cargo de eso que las comunidades le han dicho.

Anunció
que el Programa “Seamos Comunidad” se hará cargo de responder a las
necesidades de aprendizaje y el bienestar socioemocional. Pero el
mencionado plan está lleno de generalidades y escasísimo financiamiento y
como gran solución ofrece financiar 714 proyectos de infraestructura
(sólo en establecimientos estatales, por cierto), como si las
necesidades de aprendizaje y el bienestar socioemocional dependieran de
ello. Mejorar la infraestructura es fundamental, pero los educadores
necesitamos apoyo con medidas más concretas para subsanar las
necesidades de aprendizaje de los estudiantes post pandemia.

Proponer
mejorar la implementación de los Servicios Locales de Educación Pública
va en la línea correcta, y si bien una pequeña postergación puede verse
como necesaria, creemos que es muy importante que este traspaso se
agilice lo más posible; es urgente sacar del ámbito de la gestión
municipal la gestión escolar, la cual debe ser profesional y técnica,
lejos de intereses políticos y hasta partidis
tas.

Anunció
una vez más el proyecto de Educación Sexual Integral, el cual ya fue
rechazado el año pasado y ciertamente no es una prioridad para las
familias de Chile, además de atentar contra el derecho de estas de
educar a sus hijos de acuerdo con sus valores y creencias.


anunció el Presidente dos proyectos que valoramos: la reparación de la
deuda histórica con los profesores y el fin de la doble evaluación
docente. Esperamos, sin embargo, que el altísimo costo que la deuda
histórica conlleva, junto al anunciado Plan de Condonación de la Deuda
Educativa, no sean más que un voladero de luces imposible de alcanzar
para las arcas fiscales.

Mucho
más eficaz para mejorar la educación integral de los niños, niñas y
adolescentes de Chile hubiera sido trabajar por ampliar la indispensable
cobertura en Salas Cunas y Jardines Infantiles, el Kinder obligatorio,
reestructurar el apoyo a niños con Necesidades Educativas Especiales,
ampliar la cobertura de la Junaeb a nuevas necesidades estudiantiles,
modificar las normas del Bono de Reconocimiento Profesional Docente para
incluir a Educadoras de Párvulos y Diferenciales y profesores TP,
fortalecer la autonomía y responsabilidad de los Equipos Directivos, el
perfeccionamiento y contención emocional de los educadores, transformar
la Evaluación Docente y el SIMCE como verdaderos instrumentos de mejora
educativa, preocuparse por falta de profesores que se profundiza año a
año y un largo etcétera que seguirán quedando como deudas en educación.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS