Para
nadie es un misterio que durante el año 2021, en pleno proceso
electoral para elegir al nuevo Presidente de Chile, presentamos nuestro
programa de Gobierno de cara al país. Desde el día uno hemos reafirmado
nuestro compromiso de avanzar hacían un Estado de bienestar, que reduzca
las desigualdades, que combata derechamente los abusos y el abandono en
el que se encontraban territorios y necesidades ampliamente conocidas
por la ciudadanía y la política.
Entonces,
el debate que se presentó y que aún se sostiene es el cómo. Asumimos la
conducción de nuestro Gobierno con una crisis económica e inflación que
mi generación no había visto nunca, una crisis del Estado en torno a la
seguridad pública y una inmigración descontrolada y con conflictos
sociales sin resolver. Sí, ese es el Chile que debió y debe conducir
nuestro Presidente Gabriel Boric.
No
sólo hemos enfrentado y buscado sortear las dificultades y
obstrucciones que se han planteado en el parlamento, si no, también
opiniones catastrofistas que permean en la opinión pública, pero, que a
la luz de las cifras, se van cayendo como un castillo de naipes.
Veamos.
La tasa de inflación del año 2022 llegó casi al 12% anual y hemos
logrado contenerla, previendo que se establezca bajo el 4% en 2024, y
permanezca estable a partir del 2025 con una cifra de alrededor del 3%.
Esto permite estabilizar los precios y que no se produzca el
encarecimiento aún más de la vida para las chilenas y chilenos.
Si
de buscar mejorar la calidad de vida se trata, no puedo dejar de
mencionar en el alza histórica del sueldo mínimo, ad portas de llegar a
los $500.000; la reducción de la jornada laboral; pagos adeudados de
pensiones de alimentos, que en Magallanes llegaba a más de 2.300 hijos e
hijas; el Copago 0, que ha beneficiado a 11.000 familias con un ahorro
superior a los $3.000 millones. Sólo por nombrar algunas políticas
públicas implementadas estos dos últimos años.
En
materia económica, es cierto que nuestra región vio un decrecimiento de
un -1,2% del PIB anual, bien lejos del -7,2% del legado el año 2020.
Pero los 9 proyectos privados detectados y discutidos en el gabinete pro
crecimiento nos muestran inversiones cercanas a los 240 millones de
dólares, esto sumado a la fuerte inversión pública, la más robusta
presentada por un Gobierno en Magallanes, nos vislumbra un mejor futuro con esperanza en la creación de empleos.
En
materia de descentralización hemos comenzado a inyectar recursos a 9
comunas, en todas las provincias, provenientes del Royalty minero, para
robustecer su toma de decisiones y necesidades que se presentan en los
territorios. Además, con la llegada e implementación del SLEP, también
se liberan recursos que año tras año, se ponían directamente desde los
presupuestos municipales para el apoyo en educación, ejemplos: Punta
Arenas destinó cerca de 8 mil millones de pesos durante el año 2023, o
Cabo de Hornos, que ponía a disposición mil millones, un tercio de sus
arcas, en esta tarea.
Hoy
vemos como en la comuna de Punta Arenas se están realizando cambios de
luminarias en el barrio 18 de septiembre o en “la pingüino” con recursos
de la SUBDERE de nuestro Gobierno, sumado al mejoramiento de espacios
públicos e instalaciones de cámaras, todos tendientes a brindar mayor
seguridad.
Y
si de seguridad pública se trata, es imposible no mencionar la
recuperación, por parte de la Delegación Presidencial, los programas
Lazos y Previene, ausentes en la capital regional por 5 largos años,
sumado a los $500 millones de forma directa, gracias al plan Calle Sin
Violencia, para ser invertidos en seguridad en Punta Arenas. Este año
llegarán $50 millones a cada una de las comunas restantes.
Tenemos
plena conciencia de la responsabilidad que cae en nuestros hombros y
seguiremos trabajando por más. Es urgente lograr un acuerdo en la
reforma de pensiones que permita mejorar las jubilaciones hoy y no en 10
años. Es necesario que el parlamento se allane a sacar adelante un
pacto fiscal que solvente los recursos inexcusables en salud, cuidados y
más seguridad.
Acá no sobra nadie. Chile avanza contigo.