Cuestión de procedimiento

El
procedimiento, más importante que el contenido, se manifiesta en la
investigación que se anuncia por la prensa local a una profesora del
Liceo Juan Bautista Contardi, por contar y enseñar la historia no
oficial, una versión express y tendenciosa acerca de que debemos
entender por derechas e izquierdas. El
Whatsapp,
que circula en redes sociales, en que se reproduce una grabación de un
alumno que en forma anónima difunde la clase que es comentado por un
padre indignado partidario de terminar con esta forma de educación
pública, demuestra que tan necesitados estamos de cultura política y de
la importancia de los procedimientos en nuestra vida cotidiana.

Cabe
preguntarse, si es la conducta de la profesora la que resulta
reprochable, si es normal que se grabe una clase a través de un celular y
luego se difunda en forma anónima su contenido, si resulta lógico y
razonable que so pretexto de la tendencia que evidencia la profesora se
le investigue, difunda, estigmatice y promueva la posibilidad de una
sanción por lo que esta opina en clases, cualquiera sea la valoración
que tengamos de su contenido.

En
realidad, para quienes tuvimos el privilegio de estudiar con profesores
de la vieja guardia, en la educación pública, no era tema la militancia
o preferencia política de nuestros profesores, ni siquiera llegamos a
enterarnos, sólo intuíamos su opinión y valorábamos o no en nuestra
inconsciencia adolescente una buena o mala clase, pero jamás habríamos
osado grabar, para difundir una opinión, aunque nos hubiese parecido un
soberano disparate.

Esta
forma de delación resulta inaceptable, y peor aún que el Colegio de
Profesores, no se haga parte, no proteste, se sume a la escandalera o
consienta en una investigación que abre todas las puertas del averno,
porque una vez que aceptan la grabación de una clase y su denuncia
anónima ya sólo les queda el paro por un bono.

Los
profesionales de la educación que se desempeñan en la función docente
gozan de autonomía, tienen “libertad de cátedra”, tradicionalmente
incluida esta última dentro del derecho a la libertad de expresión,
pueden emitir y difundir opiniones, se puede estar de acuerdo o no con
que los ricos son de derecha y los pobres son de izquierda, entender que
es un simplismo inaceptable, pero la libertad de cátedra es uno de los
derechos incluidos dentro del derecho humano de libertad académica, es
decir, es la libertad de enseñar y debatir sin verse limitado por
doctrinas instituidas, sin que puedan ser coaccionados a enseñar una
historia oficial.

¿Qué sucedería si otro profesor enseña que todos los socialistas son totalitarios?

Tuvimos
años en que se nos enseñó eso y mucho más, sin posibilidad de réplica,
hubo profesores que por el pensar y adherir a otra visión del mundo
sufrieron graves vulneraciones a sus derechos humanos, quizá la peor de
las secuelas fue la autocensura, el temor a manifestar opinión, que
provocó el deterioro de las ciencias sociales, era bastante difícil
estudiar derecho o ciencias políticas con la historia oficial y ni
siquiera tuvimos la posibilidad del Whatsapp, Hoy profesores y alumnos
pueden tener opinión, disentir y cuestionar, observando la tolerancia
que la educación pública promueve, sin que se deba recurrir a la
delación anónima.

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