Los
adultos mayores con pensiones bajas y sin redes de apoyo familiar (y/o
socio-comunitarias), se han transformado en un desafío para la clase
gobernante, debido a que no se han logrado establecer pisos de ingreso
que garanticen una estabilidad socioeconómica de estas personas mayores.
No
obstante, hemos vivido enormes avances en materia de protección social
para nuestros adultos mayores, pero debido al enorme aumento de los
costos de la vida en nuestro país producto de la pandemia del COVID-19,
se percibe una suerte de despreocupación del aparato estatal por las
brechas económicas que ellos viven.
Desde
la Fundación de Beneficencia Hogar de Cristo, señalan que, en contextos
de exclusión y pobreza, existe una estrecha relación entre envejecer y
estar en situación de dependencia ya sea leve, moderada o severa. A
menor nivel de ingreso del hogar, más altos son los niveles de
dependencia de las personas mayores; mientras que en el primer quintil
el porcentaje de personas mayores en situación de dependencia llega a
29,3%, en el quinto solo alcanza 9,6% (INDH, 2018)
Desde
el actual Gobierno se generó el Plan Adulto Mejor que se basa en cuatro
pilares (Ciudades Amigables, Buen Trato, Vida Saludable y Desarrollo y
Oportunidades), que en palabras de la Primera Dama, Cecilia Morel, este
programa tiene por objetivo de “el construir un Chile más amable para
las personas mayores, un país para un Adulto Mejor”.
Así
también se elevó el 2019 las pensiones que reciben las personas más
vulnerables, mejorando sustancialmente la pensión básica solidaria y los
aportes previsionales solidarios en hasta 50%.
Y
hoy en día se encuentra en el congreso una reforma más profunda, que se
hará cargo de mejorar las pensiones de la clase media y especialmente
las pensiones de las mujeres. ¿Qué resultará de eso? Esperamos que sea
algo bueno para nuestros adultos mayores, ya que muchas veces el
protagonismo que buscan algunos parlamentarios con este grupo etario, no
se condice con lo que votan después en el congreso.
Según
el Instituto Nacional de Estadísticas, en sus estudios sobre
Estadísticas Vitales del 2018, establece que en Chile se ha
experimentado un acelerado crecimiento en su población adulta mayor,
siendo uno de los que se empinan dentro de las naciones latinoamericanas
y se espera que hacia el 2040, sobre 20% de la población supere los 60
años y 6% alcance los 80 años.
Como
humanidad tenemos un enorme desafío al respecto, de poder lograr el
bienestar de las personas mayores, que paradójicamente entre más
envejecen las personas, mayores son los grados de dependencia médica y
económica. Es por eso que trabajar por ellos debe ser una prioridad en
todo sentido, para que tengan una vejez digna después de todo lo que
hicieron por nuestra región y país.