Hemos
tenido acceso a recientes declaraciones de Sebastián Piñera, con
relación a que la idea de entregar la Constitución Política de la
República había sido idea de los que el asevera “nosotros”. Y ese
“nosotros”, que en muchas ocasiones pudiese llevar a generar mística,
adhesión, convicción, sueño compartido, destino común o por último
utopías por las cuales luchar, en esta ocasión entraña solo una palabra
posible: MALDITOS. Sí, malditos sean este Gobierno y esta coalición mal
llamada Chile Vamos, a la cual con nuestros votos les entregamos un
mandato solemne que se reflejaba en un plan de gobierno que prometieron
cumplir y que, además, cuando asumieron sus altas responsabilidades,
juraron defender la patria y por sobre todo RESPETAR la Constitución.
Puestos en el escenario de violencia y de terrorismo desatado del 18 de
octubre de 2019, abandonando absolutamente todas sus responsabilidades y
todas sus obligaciones, decidieron entre cuatro paredes el acto más
maldito que podíamos imaginar. Una de las principales causas de haberles
apoyado con nuestros votos, si no la más importante, lo fue el hecho de
no propiciar una asamblea constituyente, que es precisamente lo que con
absoluto desparpajo, quien ostenta la más alta magistratura de la
nación, acaba de reconocer en la entrevista de marras. Alguna vez
quisimos (en realidad nos engañamos solos por el mal menor) creer que
podía ser un buen conductor de la nación, porque estadista
definitivamente en casi ocho años ha demostrado que no lo es, y por eso
apoyamos su elección. Se acaba de confirmar de propia voz lo canallesco
de su actuar, teniendo la certeza que al terminar en marzo próximo se
irá a encontrar con sus miles de millones, pero que en modo alguno le
servirán para escapar del juicio terrenal de chilenos y chilenas que
maldecimos la hora que fuimos a sufragar por el inepto y el traidor, que
a todas luces no solo engañó a la familia militar, sino que engañó a
los niños (porque nunca estuvieron primero), a los adultos mayores
(porque las míseras pensiones nunca fueron mejoradas), a las mujeres
(porque de la mano de una ideología de género nefasta solo ha
beneficiado a la élite que vive de discursos encendidos pero que no
aportan a la mujer real, a la del sufrido pueblo que dicen defender), a
los jóvenes (porque la educación que reciben aparte de ser “gratuita”
para una gran cantidad, no trajo ni calidad ni tampoco trajo
fortalecimiento de ella como eje de la movilidad social), a los
emprendedores (porque no fue capaz de defenderlos de la violencia y del
terrorismo y tampoco fue capaz de generar mejores condiciones para
emprender). Para aquello tenía a su lado una coalición, Chile Vamos, que
pudo y debió haber exigido enmendar el rumbo en muchas oportunidades,
pero que en la práctica solo se mantuvo al acecho de cuando les llegaba
el premio de algún ministerio más o menos “rentable” políticamente,
sacrificando partidos y sacrificando escaños parlamentarios sin mostrar
vergüenza alguna. Obvio que la izquierda, en especial la extremista de
los comunistas y el Frente Amplio, se solazaron de tanta ineptitud
frente a sus muy bien organizadas acciones violentas que una a una
fueron generando los resultados que esperaban. No solo no dejaron
gobernar, sino que para alegría de ellos (pero para drama de la
población trabajadora y emprendedora) fueron obteniendo lo que ni en sus
mejores sueños hubiesen esperado.
Hoy,
ad portas de la última elección importante de este año, pues definirá
la de diciembre y principalmente el porvenir institucional de nuestra
patria, es momento de PARAR y de analizar en serio lo que debemos
hacer. Ya no es el momento del análisis de los manipuladores políticos,
ni de los operadores políticos (ambos son diferentes entre sí), y
tampoco de los partidos políticos. Una vez se realice la definición de
la ex Concertación el 21 para su candidatura presidencial y se concrete
la inscripción de candidaturas del 23, ambas de este mes de agosto,
llegará el momento de las PERSONAS. A partir de los datos conocidos, de
las actuaciones conocidas y de los resultados conocidos, necesariamente
debe empezar a producirse el creciente y progresivo regreso del SENTIDO
COMÚN a nuestra gente, a nuestros compatriotas, a nuestros hermanos
chilenos hombres y mujeres, que reclaman un Chile mejor. El gobierno de
Piñera, la coalición Chile Vamos y la oposición de izquierda y en
especial la de extrema izquierda son los responsables de la situación en
la cual nuestra patria se encuentra. Son las élites de todas ellas que
ahora pretenden continuar por la misma senda de destrucción de lo
avanzado, de destruir las reservas económicas, de destruir la capacidad
productiva, de destruir la institucionalidad, de destruir los fondos de
pensiones, de destruir las bases de lo que estaba siendo nuestro camino
al desarrollo.
Sichel,
Provoste, Narváez, Boric, son responsables del desastre y quieren
perseverar en hacerlo más intenso porque insisten en sus recetas
fracasadas.
Chile
Vamos, la ex Concertación, el Partido Comunista, el Frente Amplio y La
Lista del Pueblo, son actores principales del desastre que se vive y que
solo cada día insisten en profundizar más intensamente.
Con
ambas vertientes, una vez se terminen los fondos públicos y los fondos
previsionales, no tendremos más destino que el mismo fracaso de todos
los países del tercer mundo de este lado del Atlántico, porque pasaremos
a ser países endeudados sin posibilidad alguna de pagar la cuantiosa
deuda que generan, con inflación descontrolada, con industrialización a
la baja, con instituciones cada vez más cuestionadas y donde el más vivo
surge y donde el más violento impone sus términos.
Ante
dicho escenario tan tremendamente adverso, desde el Partido Republicano
estamos tratando de conformar la base de lo que será la recuperación de
nuestra patria y la defensa hasta el último hálito de vida de la
LIBERTAD en todas sus expresiones y de la recuperación de la patria
querida en lo político, en lo social y en lo económico.
Ya
no vale lo mismo por quién votar. Ya no podemos nosotros ni pueden
ustedes continuar apoyando a los responsables del desastre que vivimos.
Sichel es Piñera y Chile Vamos es Piñera. Todas las personas que dicen
ser de nuestro sector de la derecha y de la centroderecha deben ser,
ahora y siempre, consecuentes y nunca más votar mal menor porque sabemos
que terminó siendo mal mayor. Kast y todas nuestras candidaturas a
senador, a diputados y a cores en la Región de Magallanes trabajaremos
para que desde los puestos del poder político que confieren las personas
mediante su sufragio universal, podamos cambiar para bien el rumbo de
nuestra querida patria y por supuesto de nuestra Región de Magallanes y
de la Antártica Chilena.
Ninguno
de los que han estado en los puestos de poder político, y que ahora
abusan desde sus posiciones hegemónicas, está libre de las graves
responsabilidades de lo que ocurre hoy en Chile.
Como son culpables, y además ha sido así reconocido, no merecen vuestros votos.
Vamos
a sancionarlos con el mejor de los castigos. No les permitiremos
democráticamente acceder al poder, porque llegó sabia nueva que quiere
la libertad y que quiere recuperar Chile y se llama republicanos.
Piñera y Chile Vamos, al igual que la izquierda extrema y sus socios, son culpables.