Como anticipamos en la columna de la semana anterior, durante el miércoles 8 y hasta el viernes 10 de septiembre,
se llevó a cabo, en la ciudad de Concepción, la cumbre de regiones, que
consistió en un gran encuentro de gobernadores regionales, acompañados
de sus colaboradores, incluyendo administradores regionales, jefes de
división y otros asesores, para compartir experiencias, debatir sobre el
futuro de la descentralización y consensuar propuestas comunes que
faciliten la instalación de estas nuevas instituciones, toda vez que el
órgano ejecutivo de los entes subnacionales ahora tiene una total
autonomía respecto del Poder Ejecutivo, a lo que se suma la nueva
estructura orgánica de los servicios administrativos de los gobiernos
regionales.
A
la cita además asistieron autoridades comunales y también
parlamentarios, particularmente, la Presidenta del Senado, Ximena Rincón
y la Subsecretaria de Desarrollo Regional, María Paz Troncoso, lo que
demuestra el compromiso de otros poderes del Estado en profundizar y
perfeccionar el proceso de descentralización territorial que vive
nuestro país.
Otro
elemento a destacar, es la propuesta que cuatro candidatos
presidenciales dieron a conocer en este encuentro de regiones, abordando
su visión y esbozo de programa para dar a los territorios mayor
autonomía y atender las necesidades de sus habitantes. Los proponentes
fueron: Gabriel Boric, José Antonio Kast, Yasna Provoste y Sebastián
Sichel, quienes expusieron no sólo propuestas, sino que develaron su
real pensamiento sobre la descentralización, donde la diferencia
principal -que refleja que éste no es sólo un debate sobre la mejor
forma de administración, sino también ideológico-, consistió en la
continuidad y rol de la figura del delegado presidencial regional, así
como, de la forma de conformación de los gobiernos regionales, la
pertinencia de la existencia de un consejo regional y la manera en que
los recursos se transfieren y se ejecutan en los territorios.
Como
se puede ver, no todos entienden la descentralización de la misma
manera, lo que, por supuesto, nos lleva a discutir en profundidad sobre
la materia, puesto que no se trata solo de una solución técnica, sino
más bien de la profundización de una forma de gobernanza de los
territorios, que puede ser más vertical u horizontal en la toma de
decisiones, las que no sólo se logran ejecutar con la estructuración de
un gobierno regional, sino también con dotar
de funciones, recursos y normativa a dicha institucionalidad, que es lo
que la doctrina ha denominado las esferas administrativa, fiscal y
política de la descentralización.
Todos
los gobiernos regionales están contestes con la necesidad de
atribuciones relevantes y no sólo el traspaso de procedimientos
burocráticos que en nada influyen en el desarrollo del territorio. Todos
los gobiernos regionales están de acuerdo en ser dotados de mayor
autonomía fiscal, para no depender de la voluntad del Poder Ejecutivo.
Por último, todos los gobiernos regionales, concluyeron que es necesaria
la aplicación de reglas diferentes para poblaciones y territorios
disímiles.