Cumplir las promesas

Todo
padre o madre debe tener cuidado con lo que promete a sus hijos (as).
Ellos son seres inocentes que los ven como ídolos invencibles y
luchadores, como una persona honorable, que va a cumplir su palabra,
porque sabe de lo que habla.

Los
hijos (as) comienzan a construir expectativas. Desde la promesa a la
realidad, comparten los futuros logros con amigos, con ojos brillantes y
emocionados, disfrutando en su mente.

El
amor a los hijos va acompañado de generosidad. Se lucha por ellos
dentro de las propias capacidades. Y como toda relación pura y limpia,
va acompañada de la más noble de las virtudes, la sinceridad.

Antes
de prometer, debe evaluar si es factible cumplir con ese sueño que va
de la mano de la economía familiar. Los planes son acordes a lo que
tienes, y los niños se van a adaptar a ellos. Para algunas familias, la
promesa puede ser unas vacaciones acampando al lado del Río San Juan,
disfrutando del día a día, comiendo bien, pescando y jugando en
libertad. Para otros, puede ser un viaje fuera de la región y para los
más solventes, un viaje al extranjero. Todas son vacaciones felices.
Lo infeliz sería prometer y no cumplir.

El
error de un líder, es jugar con la inocencia de la gente. En cada beso
y abrazo que recibe, hay una muestra de apoyo sincero y esperanzado.
Prácticamente lo ven como un mesías que todo lo va a solucionar.

El
líder, por respeto a sus seguidores, debe ser responsable y preparar un
plan de trabajo que contemple las contingencias. Eso demanda análisis
intenso con expertos, y una mente abierta para visualizar oportunidades y
amenazas de un mundo convulsionado. Una vez que el escenario es claro y
realista, llega el momento de las promesas, en donde se ofrece un
escenario pesimista, normal y optimista. Pero el pesimista es el piso,
es decir, manteniendo lo que hoy tenemos con escasos recursos, pero no
empeorando.

No
es posible abstraerse de la cuenta pública y los comentarios
posteriores, en donde el Presidente nos informa que los logros sociales
dependen de la Reforma Tributaria. Es como si su padre le hubiese
prometido un viaje y cuando llega el plazo para comprar los pasajes,
dice que todo depende de un préstamo, sabiendo ese padre desde un
principio, que su nivel de endeudamiento era peligrosamente alto, y que
existe riesgo de disminución de su sueldo.

Si
no se contemplaron planes de contingencia, sería una irresponsabilidad
inaceptable que no se justifica con la falta de experiencia, porque no
se puede hacer la práctica, jugando con el destino de chilenos que viven
en riesgo social. Pero peor aún si se hizo a sabiendas, como dice el
artículo 97 N°4 del Código Tributario, que cataloga estos actos como
maliciosos y una burla. Confío que esto último no es así y que el
Ministro Marcel, logrará concretar una reforma tributaria consensuada, y
tenga preparado planes de contingencia que permitan cumplir algo de lo
prometido, o a lo menos no perjudicar a los chilenos en el corto o largo
plazo.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS