“Curtura” versus Cultura

Controversias
ha causado la exposición “Luchas por el arte. Mapa de relaciones y
disputas por la hegemonía del arte (1843 – 1933)” en el Museo Nacional
de Bellas Artes de Santiago -MNBA. La muestra intervino obras de grandes
maestros chilenos, sin autorización alguna y sin más sentido que
profanarlas despojándolas de su real sentido y dignidad. Obras de Camilo
Mori, Juan Francisco González, Roberto Matta entre otros, piezas de
gran valor, parte de la colección permanente del museo fueron usadas,
descontextualizadas, banalizadas para realizar un montaje denigrante y
de mal gusto.

La
exhibición utilizó las obras de estos artistas, sacándoles sus marcos
originales, considerados por algunos como muy “patronales”, haciendo
énfasis en una postura ideológica de lucha de clases, algo ajeno a los
autores de las obras en cuestión. Con las obras desenmarcadas, las
curadoras Gloria Cortes y Eva Cancino hicieron un collage propio, que
pretendía ser una obra en sí misma, lo que constituye abiertamente una
“apropiación cultural” y una abierta “falta de respeto”, un atentado
contra el arte mismo. Matías Mori, nieto del pintor Camilo Mori denunció
en carta abierta a los medios, la manipulación de las creaciones de su
abuelo y otros exponentes del arte chileno. Acusó que las obras son
exhibidas en “un aberrante estado” y que fueron intervenidas para
“fundar el objetivo ideológico curatorial de la exposición”. Es decir,
usadas como medio para otro fin. Agregó que “las obras de la colección
del MNBA no deben ser utilizadas como piezas de un mecano al servicio de
la ideología de sus curadores y sus ‘constelaciones’ pseudo autorales”.
Esto es degradar el “arte real” en nombre del “no arte”. Esto es, sin
duda, parte de la deconstrucción que nos agobia y que atenta contra la
verdad, el bien y la belleza.

Lo
que agrava de esta situación, es que el Museo de Bellas Artes, entidad
que debe preservar el arte nacional, permita y promueva que esto
suceda. Las obras fueron donadas a ese museo, y por tanto, merecen ser
respetadas. De querer hacerse alguna intervención, se requiere los
permisos necesarios y el cuidado absoluto con una real justificación, lo
que no se hizo en este caso tampoco. Esto no es una intervención urbana
que sólo busca impactar y romper los patrones establecidos. Esto busca
destruir, denigrar el arte para empaparlo de ideología destructiva y
clasista. El arte debe ser un algo que une y congregue. Algo que eleve
el alma y que permita que la inmanencia humana toque el cielo al menos
por un instante. Debe ser, necesariamente, la expresión del gran deseo
humano de trascender. Por eso, la ideología inmanente materialista,
empapada de marxismo, busca destruir ese poder infinito que tiene la
belleza y lo hace, sin pudor ni respeto. Esto es una muestra de la falta
de cultura, que se viste de cultura, es lo que merece ser llamado
“CURTURA”. Para estos pseudo artistas, que no debieran tener cabida en
lo que se supone es el templo del arte, nada es sagrado. Esto deja claro
que Chile no será nunca un país desarrollado.

La
ideología ha permeado a nivel mundial, pero El Museo de El Prado en
Madrid no permitiría que unos “curadores” despojaran de sus marcos a
“las Meninas” de Velásquez, ni a “El Jardín de las Delicias” del Bosco.
La National Gallery de Londres no profanaría “los Girasoles” de Van Gogh
y cuando activistas eco marxistas lanzaron sopa sobre el lienzo, el
acto fue condenado. El Louvre de Paris ha cuidado siempre su colección
con dedicación y esmero, estando orgullosos de todos los tesoros que
poseen, sabiéndose guardianes del legado occidental.

Chile,
en cambio, en el nombre del supuesto progreso y la supuesta inclusión
permite la profanación del patrimonio y el arte, lo que es, sin duda,
una acción deliberada. Se ha promovido la “curtura” para olvidar y ojalá
sepultar, la cultura. No fue hace mucho que la gran escultura de la
gigante chilena, Rebeca Matte, “Unidos en la Gloria y la Muerte”,
llamada comúnmente “Dédalo e Icaro” fue tapada por una “pseudo piedra”
por un “pseudo artista” en una instalación impresentable, que buscaba
tapar la belleza para no verla. Durante el “estallido delictual”,
vándalos grafitearon el edificio del Museo y no faltaron los que
calificaron este atentado de “arte”. Hoy, es el propio museo, desde sus
propias autoridades, las que atentan contra el patrimonio que
prometieron guardar. Basta de falta de respeto, quien no considera nada
sagrado, no merece cuidar un “santuario”, que debe albergar la
genialidad humana de una nación para preservar lo mejor de un país. La
exposición debe ser desmantelada, las obras deben volver a sus estados
originales y quienes manejan hoy el MNBA deben dar una explicación
pública al país y dar un paso al costado, si tienen decencia. No han
cumplido con su mandato cuidar el gran tesoro que les fue encomendado.

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