Daños en la vía pública y rayados

Hace un año lo anunciamos con un amplio reportaje en el Suplemento Análisis: la Costanera del Estrecho está dañada y con numerosos rayados. Hace unos meses ese “arte” de rayar llegó a afectar al Palacio Sara Braun y durante esta semana fue la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero. Esto se viene produciendo desde hace mucho tiempo en diversos lugares de Punta Arenas. Y poco se ha hecho, porque también han ocurrido destrozos de paraderos y ataques a la infraestructura pública. Hasta el Monumento a Hernando de Magallanes se vio afectado . Vemos la indefensión en que se encuentran los patrimonios arquitectónicos y culturales de la ciudad. No queremos llegar a vernos que a pesar de que la ley de Monumentos Nacionales contempla incluso penas de cárcel para quienes dañan estos hitos, en los hechos es una legislación que no disuade, permitiendo que la destrucción ocurra en total impunidad. En otras zonas del país ya están acostumbrados a estos hechos y por ello el país no parece haber tomado conciencia de los alcances que provoca este tipo de vandalismo. Esas malas costumbres ya están llegando a Magallanes y lejos vemos a aquellas ciudades limpias y lejanas de esos hechos delictuales. Hoy hay que sólo darse una vuelta por el centro de Punta Arenas y ver que proliferan molestos e invasivos graffitis, rayados sin sentido y afiches publicitarios, lo que además de afear el entorno, implica millonarios costos para los propietarios y la municipalidad. Nadie lo ve como un “arte urbano”, salvo las afiebradas mentes que incurren en esto.

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