David le gana a Goliat, se hace justicia

Este
viernes terminó el “caso Pio Nono” y Sebastián Zamora fue declarado
inocente. La Jueza Brundl al finalizar el caso declaró: “No habiéndose
probado el hecho objeto de la imputación, este tribunal ha resuelto por
unanimidad absolver a Sebastián Nicolás Zamora Soto de las acusaciones
presentadas en su contra como autor de los delitos de homicidio
frustrado y apremios ilegítimos”. La sentencia fue aplaudida masivamente
en la sala. La opinión pública estaba con ex carabinero Sebastián
Zamora, ya que era evidente que la imputación de homicidio frustrado por
parte de la fiscal Ximena Chong, no tenía sustento. Ocultó abiertamente
evidencia y cambió su versión en varias oportunidades, lo que demostró
su activismo irracional, incompatible con la justicia. Ya al ver que el
ánimo país le daba la espalda a los “octubristas”, la Fiscal le ofreció
un juicio abreviado a Zamora, a lo que éste se negó, él quería real
justicia, era inocente. Se defendió sólo contra todo el aparato estatal y
la verdad prevaleció.

Frente
al evidente intento de manipular la verdad y acusar a un carabinero,
por ser tal, de hacer lo que no hizo y de adjudicarle intenciones que no
tuvo, hoy debemos hacernos varias preguntas. ¿Qué pasa con los fiscales
del Ministerio Público que no buscan justicia real y son activistas
políticos? Tras este caso, ¿Puede la Fiscal Chong seguir en su cargo?
Ciertamente no se la puede remover de modo simple, la ley lo impide.
Pero, en esto y en todo, no es la ley lo que debe prevalecer, sino que
lo correcto. ¿Es justo que en la Justicia haya fiscales injustos? Lo
cierto es que no. Si es así, deja de ser justicia y pasa a ser
“injusticia”. Es por eso que, en el nombre de la moral y la decencia, la
señora Chong debiera inhabilitarse, ya que ocultó evidencia y faltó a
su cargo. Por otra parte, teniendo en cuenta la sentencia y la
evidencia, sabiendo que Sebastián Zamora fue dado de baja, quedó sin
sueldo y sufrió tres años de infierno, quienes emitieron acusaciones
públicas para fines políticos debieran, al menos, pedir perdón. Entre
estos hay varias autoridades de gobierno, que usando su cargo y para
fines políticos, gritaron a viva voz.

El
presidente Gabriel Boric, entonces diputado de la República dijo en X,
entonces Tweeter “Lo empujaron directamente al río”, dio por hecho la
culpabilidad de Zamora y exigió la inmediata renuncia de Mario Rozas.
Usó el tweet para lanzar sobre la mesa uno de sus fines políticos,
refundar carabineros. La Vocera de Gobierno, entonces también diputada
dijo en X hablando en nombre de la bancada comunista que se sumaban “a
la querella por homicidio frustrado contra carabinero que lanzó a
joven”. Llamó “a unirse para ejercer una mayoría para establecer las
responsabilidades políticas por la brutalidad policial y las violaciones
a los derechos humanos”. Realzó su punto político con el hashtag Fuera
Rozas y Pérez. Más adelante escribió más declaraciones contra Zamora en
redes sociales, “saltar un torniquete es mucho más grave que justificar
lanzar a un niño al Mapocho”, habló de “notable hipocresía”. Giorgio
Jackson, el de la superioridad moral, por su parte, rápidamente habló de
Zamora como “el carabinero que empujó a AA al Mapocho”, le adjudicó el
delito y luego se refirió al cabo como “el funcionario criminal”. Todos
culparon al cabo sin juicio, por razones y objetivos políticos. No les
importaba ser injustos, era un medio para alcanzar un fin, el poder. Se
hicieron del poder y quisieron refundar. No les resultó y la opinión
pública despertó. Pasada la “borrachera” Zamora decidió pelear y como
David enfrentarse a Goliat y ganó. La Justicia prevaleció.

La
pregunta es ¿quién es hipócrita? Errar es humano, prevalecer en el
error frente a la evidencia clara y distinta, siendo autoridad de
gobierno, es inmoral y doblemente grave. “Los pillaron”, nunca han
buscado la verdad, el bien, ni la justicia. Todo aquello les es servil a
su causa.

No
se desdijeron en el caso “malabarista”, quien también era inocente.
Incluso la ministra Vallejo cuando fue increpada en TV por haber acusado
crímenes a inocentes por razones políticas no fue capaz de decir, me
equivoque. Hoy tienen la oportunidad de poder mostrar que al menos
intentan hacer lo correcto, y hacer un mea culpa de sus propias
acciones. Mintieron y estuvieron dispuestos a destruir una vida para
lograr sus objetivos políticos. Son soberbios y creen que el bien y el
mal se define desde ellos y desde sus intereses.

Chile
no tiene sólo una crisis política, que sin duda es real. Tiene primero
una crisis moral. Si el presidente no es capaz de reconocer sus propios
errores, no puede liderar nada. Si su vocera es la mentira encarnada,
entonces el gobierno es poco creíble. El silencio hoy les hace daño a
ellos mismos y al país. Si no piden perdón públicamente retractándose y
sincerando su parcialidad política, dejarán evidencia de la “pequeñez” y
la poca valía que tienen como gobernantes y seres humanos.

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