Hace
solo tres meses, el entonces ministro de Salud, Jaime Mañalich,
señalaba que Punta Arenas estaba en una situación de estrés en
infraestructura crítica hospitalaria por la pandemia del Coronavirus.
Por esos días había que trasladar a pacientes a Santiago y la situación
era asfixiante porque teníamos los más altos índices de contagios del
país. Con severas medidas respetadas por un alto porcentaje de la
población y con un trabajo profesional al máximo de nuestros equipos
médicos logramos bajar notoriamente el peligro, pero no podemos bajar
los brazos o relajarnos. El lunes pasado comenzó el proceso de
desconfinamiento en las regiones de Los Ríos y Aysén y sobre esta
medida, el ministro de Salud, Enrique Paris, señaló que este será de
carácter voluntario. Las declaraciones las emitió a un mes de estar en
su cargo como jefe de la cartera de Salud y en medio de un nuevo balance
en el país por la situación del Covid-19. Respecto del
desconfinamiento, Paris indicó que “se tomó como una medida de avanzar
paso a paso, lentamente, en la recuperación de Chile”. Así, aseguró que
para el inicio de esta se consideraron las variables sanitarias y
defendió que “no es un experimento y obviamente que si es necesario (…)
daremos marcha atrás. No es un experimento ni son conejillos de indias”,
afirmó. Pero también salió al tapete las regiones de Magallanes y
Araucanía, donde las cifras en las últimas semanas han sido positivas.
En Magallanes debemos ser conscientes de que hay que reforzar la
responsabilidad tanto individual como social. Se debe actuar con mucha
cautela y con una alta colaboración de toda la gente para que podamos
tener un proceso exitoso. Acá en la zona más austral debemos ser
conscientes de que no estamos a la altura de Aysén o Los Ríos y aún no
estamos preparados para salir libremente a las calles o a tomarnos un
café. Y en cuanto a nuestros adultos mayores, ya llegará el tiempo en
que ellos puedan volver a salir. Todavía hay que ser muy cautelosos.