El
holgado triunfo de Gabriel Boric, por sobre 900 mil votos, tiene
variadas explicaciones. Antes de la elección se hipotetizaba sobre tres
opciones para alcanzar la victoria: aglutinar el voto de la
centroizquierda, la revisión del programa y motivar a los electores que
no concurrieron en noviembre. Las dos primeras se facilitaron debido al
contrincante de turno, ya que representaba valores y principios
diametralmente opuestos a una cultura de centroizquierda, ante lo cual
no solo se aseguró el voto sino también el compromiso, las ganas y el
activismo de esas fuerzas. La sensación de votar por el menos malo se
omitió debido al temor o rechazo por el contrincante de turno. Frente al
pinochetismo la oposición entendió una vez que la unidad, pese a las
diferencias, era la única alternativa para no retroceder en el camino
hacia un Nuevo Chile. Había mucho en juego. Boric entendió que la unidad
requería incluir todas las visiones en el programa de Apruebo Dignidad y
moderó sus posiciones y propuestas con un sentido de gradualidad
necesario para la estabilidad del país. La tercera opción era arriesgada
y buscó con un discurso de esperanza convencer a un electorado esquivo
que su voto podría marcar la diferencia.
Con
esas miradas Gabriel Boric emprendió una campaña en segunda vuelta en
donde algunas acciones pasaron a ser claves para su triunfo. Me permito
destacar algunas:
1.
De la alegría a la esperanza: La segunda vuelta tuvo características
similares al plebiscito del 88. Todos contra el pinochetismo. Quizás por
ello los resultados son prácticamente idénticos. Boric tuvo por fin una
apertura a la unidad (quizás desde la necesidad) y un reconocimiento a
la labor y logros de la Concertación y Nueva Mayoría, destacando que
responsabilidad fiscal y la búsqueda de acuerdos en los gobiernos son
vitales para la superación de la pobreza en forma permanente. Los apoyos
de Lagos y Bachelet fueron claves en este sentido para movilizar a los
militantes y el electorado concertacionista.
2.
Nunca más sin ellas: Un tema clave era las diferencias de programa en
temas de género y diversidad. La irrupción de Izkia Siches como rostro y
vocera del comando en segunda vuelta, recorriendo cada ciudad,
compatibilizando su trabajo en la campaña con su rol de madre, fue la
cristalización de las ideas. Nunca más sin ellas es plataforma
fundamental para el Nuevo Chile. Y las mujeres respondieron masivamente
en las urnas. El poder femenino marcó la diferencia.
3.
Caminando el territorio: La campaña de “1 millón de puerta a puerta por
Boric” sumó a independientes, militantes, hombres y mujeres, pero
principalmente jóvenes y adultos mayores que entendieron que se jugaba
el Chile que ellos vivirán. Cientos de jóvenes y otros no tan jóvenes
(pero de mil batallas) difundieron las ideas del candidato en cada hogar
de Chile. Más de 1,3 millones de chilenas y chilenos se sumaron al
llamado en segunda vuelta.
4.
Más socialdemócrata y dialogante: Con el resultado de la elección
parlamentaria Boric entendió que necesita consensos en el Congreso y en
su eventual gobierno. A partir de ello reiteradamente destacó su
participación en el acuerdo de noviembre de 2019, cambió su discurso por
uno más dialogante y disminuyó las expectativas hacia su próximo
gobierno. Se identificó más como socialdemócrata y sumó a destacados
economistas de ese sector. El silencio y comprensión del PC
contribuyeron a hacer creíble esta nueva imagen que requería Boric para
ganar.
Chile
tendrá un nuevo Presidente. Chile inicia un camino lleno de esperanza y
expectativas. Una nueva alianza llamada Apruebo Dignidad llega al poder
en La Moneda. Quienes pertenecemos a otros partidos celebramos y
sabremos acompañar; pero como decía mi amigo Mario desde España, no nos
subimos al carro de la victoria. Para mis amigos Sergio, Ricardo y
Cristian, que tenían otra opción como muchos, solo decirles que no se
preocupen… todo va a estar bien.