Predecir
científicamente los efectos del cambio climático en ecosistemas marinos
implica entender los efectos sobre especies clave. La ballena jorobada,
el lobo marino común, el pingüino de Magallanes, la centolla, la
sardina fueguina, el langostino de los canales, y los bosques de
macroalgas pueden ser consideradas especies clave por las interacciones
entre sus abundancias, sus biomasas y su función en el ecosistema del
Área Marina Protegida Francisco Coloane. Básicamente la red trófica
funciona así, las especies de mayor envergadura se alimentan en gran
medida de las más diminutas y numerosas, y otras generan condiciones de
hábitat permitiendo a otras especies vivir.
Aunque
en estas interacciones hay más especies, se podría decir que las ya
mencionadas son las más importantes, las clave. Una pregunta vital para
identificar especies clave, es usar nuestro conocimiento actual para
preguntarnos ¿qué pasaría si alguna de estas especies no estuviera en el
ecosistema? Por ejemplo ¿qué pasaría si especies tan pequeñas y
abundantes como la sardina fueguina y el langostino de los canales se
extinguieran localmente? Como consecuencia, todas las especies que las
consumen tendrían que buscar otra zona con recursos para alimentarse o
comenzarían a extinguirse ¿Se imagina el lector la desaparición de la
ballena jorobada, o el pingüino de Magallanes?
Con
el cambio climático actual y futuro, estas preguntas dejan de ser meros
ejemplos para transformarse en realidades a contestar en un mundo en
que debemos adaptarnos. Sin ir más lejos, en un reciente artículo
científico de Tittensor y colegas (2021) en la revista “Nature Climate
Change”, con sofisticadas proyecciones climáticas avizoran un mayor
riesgo para los ecosistemas marinos. Ellos prevén cambios en la biomasa,
pero insisten en la necesidad de tener certezas de los efectos del
cambio climático, lo que significa entender -por ejemplo- 1) si
efectivamente el cambio climático afectará a especies clave, y 2) ¿cómo
éste afectará especies claves del ecosistema marino?
Una
manera de entender estos efectos es usar altos conocimientos con alta
tecnología (i.e., de frontera) en organismos que sean sensibles al
cambio climático. La tecnología molecular nos permite entender efectos
sobre las células a nivel nuclear y mitocondrial, lo que combinado con
la especie adecuada puede ayudar a predecir efectos de cambio climático
de manera muy detallada. Un ejemplo de estas especies adecuadas
son los microorganismos que habitan en una especie huésped, como los
microorganismos que viven en la piel, siendo éstos los que primero serán
afectados por cambios ambientales atribuibles al calentamiento global
en el marco del cambio climático.
El
proyecto Microbioma que la Fundación Cequa está desarrollando, apunta a
las especies clave del Área Marina Protegida Francisco Coloane y por
extensión al Estrecho de Magallanes. Con estudios moleculares se
pretende no solo investigar sobre el microbioma de los microorganismos
que habita la capa exterior (i.e., la piel) de las especies clave, sino
que, con ello, conocer las respuestas de la microbiota al estímulo o
cambio externo
y las respuestas de las especies clave. Esta investigación que
posiciona a Fundación CEQUA en el contexto regional, nacional e
internacional, permitirá entender los efectos del cambio climático en
los microorganismos y sus especies huésped. Finalmente decanta todo,
contestamos las preguntas científicas y ganamos en certezas para
predecir posibles efectos del cambio climático en los ecosistemas
marinos de la región.