De pie y de frente

Estas
elecciones fueron como la fábula del cascabel al gato. En un granero
vivían felices muchos ratones. Hasta que un día entró un gato salvaje y
se los empezó a comer. Los ratones se reunieron para decidir qué hacer.
Entonces un ratón joven dijo: ¿por qué no le ponemos un cascabel al gato
para así saber cuándo se acerque a nosotros? Todos dijeron “¡fantástica
idea, pongámosle un cascabel al gato!”. Entonces, un ratón viejo que
estaba atrás del grupo en silencio dice: ¿y quién de todos nosotros le
va a poner el cascabel al gato?

Mientras
la centro derecha local no se arremangue la camisa y meta las botas al
barro, no se revertirá la situación. Quieren votos, pero sin esforzarse
en conseguirlos. Al final, actúan como aquellos que desean prebendas del
Estado. Es decir, sin esfuerzo privado: ¡gran paradoja! No tiene
vínculos con el territorio ni prepara liderazgos… y si alguno asoma,
son las malas prácticas las únicas herramientas para bajarlo, jamás las
ideas… ¿perro del hortelano? La ignorancia es supina, solo superada por
la flojera. Las cúpulas, un Sodoma y Gomorra del nepotismo y prebendas.
En la región, se hace vista gorda al actuar de los “líderes” de los
partidos, a pesar de que en privado son ampliamente criticados por su
deshonestidad. Los errores del pasado, la derrota desde el 18-O…
pisado está. El tema es cómo salimos de esta, no apelando al CVA (como
voy ahí) que tanto les gusta a algunos, si no que a un mínimo de sentido
patriótico, de cariño por nuestro entorno, de que somos parte de algo y
que nos debiera convocar bajo un paraguas de principios y valores, un
ideario compartido.

Somos
pocos los que hemos salido a la calle a pelear ese espacio. La inmensa
mayoría solo se dedicó a chatear. No salieron a volantear, no cooperaron
en una olla común, no fueron a debatir a ningún medio, no cooperaron ni
con monedas de 1 peso a las campañas, no conocen ni los barrios de su
propia ciudad. Y ahora que iniciamos la senda hacia el populismo de
izquierdas, se lamentan en los mismos chats de siempre ignorando la
verdadera política.

No
fue bueno ir divididos en la elección de GORE, pero la responsabilidad
es exclusiva de Chile Vamos. El desastre no es solo en esa elección,
sino que en todas. En Magallanes aún peor, porque a diferencia del país,
aquí la política tradicional no fue castigada. La ex Nueva Mayoría se
fortaleció. Fue Chile Vamos quien perdió, y sus dirigentes, si todavía
conservan algo de dignidad, deben dar un paso al costado.

El
tema, quién le pone el cascabel al gato si los partidos de Chile Vamos
casi no tienen militantes en la región, algunos de ellos están ahí solo
para figurar en la buena línea para un cargo. Como los mercenarios, no
tienen convicciones.

Debemos
asumir que no avanzaremos nada mientras no salgamos a ganarnos el
cariño de la gente, que no entiende realmente de derechas e izquierdas.
Un 60% de los residentes de la región no vota, por lo tanto: la cancha
está abierta. ¡Pero este campeonato no se gana con los mismos de
siempre, no se gana chateando! Como lo dije durante 2018, 2019 y 2020,
sin un proyecto unitario estamos condenados al fracaso. Hay que sacar
del medio a quienes nunca han hecho un solo esfuerzo por la unidad para
construir un proyecto común de región y de país.

En estas horas oscuras, quienes con convicción deseamos unidad y renovación, no bajamos los brazos. Seguimos de pie y de frente.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS