De refundar a reformar, de condenar a apoyar

A casi dos años de mandato seguramente el presidente se convence cada día más que gobernar es difícil. Encontrar equilibrios justos por bien del País a veces nos hacen tomar decisiones a lo menos incómodas, en medio de circunstancias complejas. El problema es que después de haber juzgado y calificado con vehemencia gobiernos anteriores y, en base a ello, haber levantado una opción política, hoy las actuales posturas del Presidente resultan contradictorias. El caso del general de Carabineros Ricardo Yáñez y el supuesto apoyo en la llamada telefónica, junto a la postura del gobierno frente al caso, es otro ejemplo, junto a una ya larga lista, de contradicciones entre el antes de llegar a La Moneda y el después, cuando ya se está en La Moneda. 

Durante el Estallido Social el presidente y el Frente Amplio defendían la tesis de refundar Carabineros, haciendo fuertes críticas a su violento accionar represivo y a las graves violaciones a los derechos humanos registradas en ese periodo. Sin embargo, el paso a segunda vuelta provocó un cambio de discurso y ya no se hablaba de refundar sino de reformar Carabineros, seguramente como una forma de dar respuesta a miles de ciudadanos preocupados por la seguridad. En el mismo sentido, eran cientos las voces, especialmente del mundo de la izquierda política, que cuestionaban y condenaban las decisiones del general Rosas, director de Carabineros y del general Yáñez, director de Orden y Seguridad de la institución policial. Hasta Piñera reconoció en este instante casos de abusos y excesos policiales durante las protestas. Hoy instalados en cargos de gobierno esas mismas voces piden cautela, dejar que las instituciones funcionen y hasta se ha especulado cierto grado de apoyo en la llamada hecha por el presidente Boric al general Yáñez, cuando fiscalía anunció la audiencia de formalización. El presidente se limitó sólo a señalar que la conversación era privada, porque el negar o ratificar el hecho se convertía en un nuevo incendio. Es difícil gobernar. ¿Juzgará el Frente Amplio a su presidente con la misma liviandad que lo hizo con mandatarios anteriores? También es difícil ser oficialista. 

Hasta ahora los fiscales Chong y Armendáriz han decidido imputar al general Yáñez una conducta criminal por su eventual responsabilidad de mando, por acción u omisión, en las acciones constitutivas de violaciones a los derechos humanos de los carabineros durante el estallido social. Cabe recordar que, la revuelta social dejó como resultado varios muertos, entre ellos uno por acción directa de una lacrimógena y miles de heridos, entre ellos cientos de personas con daño o pérdida ocular. El abuso de las fuerzas policiales a su cargo es un hecho que la justicia tiene que investigar no sólo para determinar quien cometió el acto criminal sino además para determinar quien dio la orden (si es que la hubo) o quien decidió mirar para el costado y no hizo nada para evitar lo sucedido. Yo tiendo a pensar (simplemente por probabilidad que un hecho ocurra varias veces) que los carabineros sólo cumplieron ordenes (entre ellos el general) y de ser así, sólo por dependencia, esas órdenes debieron provenir del ministerio del Interior o de la Presidencia.  

La audiencia de formalización del general Yáñez no implica automáticamente que es culpable, se trata de un procedimiento en que se le informará, ante un juez de garantía, que se realizará una investigación en su contra. El problema, para el general Yáñez, la institución de Carabineros y el Gobierno es que dicha audiencia de formalización, se realizará el 7 de mayo de 2024, es decir, casi en 4 meses más, dejando un tiempo prolongado para la exposición, especulación y/o escarnio público. Además, se deberá determinar si el general cumplirá medidas cautelares (arraigo, detención preventiva u otra) mientras dure la investigación, haciendo aún más complicado el escenario.

De aquí a la formalización y mientras dure la investigación el general Yáñez y, por añadidura, la institución de Carabineros estará en constante cuestionamiento. Seguramente una decisión difícil, injusta desde la óptica del imputado, pero todo hace pensar que, por el bien del País y de todos los involucrados, sería apropiado que el general Yáñez renuncie a la dirección general de Carabineros.

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