De reina a plebeya

Otrora líder destacada
por la revista Time e incluso el Foro Económico Mundial lo cierto es que
la exdirigente del colegio médico, arrebatada e impulsiva por
excelencia y actual ministra del Interior, Izkia Siches, hace rato que
no da ni en el tono ni en el ancho para continuar en el cargo.

Objetivamente,
en cualquier nación más menos civilizada con aspiración al desarrollo,
hace bastante rato que la joven médica no continuaría en el cargo que
aún ostenta. Pero esto es Chile, un laboratorio de experimentación donde
gobernar puede ser una práctica altamente remunerada, donde los
incompetentes tienen voz, incluso liderazgo, y son puestos en escaños de
poder gracias a una ciudadanía mundana y de cuestionable nivel
cognitivo. Una nación donde la indolencia e indiferencia quedan
expuestas tendiendo a normalizar situaciones que, al menos hasta el 17
de octubre de 2019, eran cuestionables, sancionables y repudiables.

Faltando
días para que se cumplan dos meses de asumido el mandato del joven
magallánico lo cierto es que su comité político sobrevive gracias al
ministro Marcel y muy especialmente la ministra vocera de gobierno,
Camila Vallejo, quien ha sido la única consistente en el ejercicio del
cargo, dando cuenta de su bagaje y experiencia política, más allá de su
credibilidad. Lo cierto es que Vallejo, ante la debilidad del resto, es
la mujer del gabinete y, de seguir haciendo las cosas consistentemente,
se convertirá en una figura presidenciable desplazando a Siches.

Al
menos, en el control de daños, ser la “chaperona” de la titular de
Interior ha resultado, pero Siches sigue siendo un dolor de cabeza y
flanco abierto para el Ejecutivo que, ante la improvisación de la
autoridad, sólo atina a reaccionar. A estas alturas uno no sabe si es
que Siches es tozuda, su equipo una tropa de incompetentes incapaces de
hacer bien su trabajo de asesorar o, simplemente, la investidura les
quedó grande. Si fuera esto último, o un mix de todo lo anterior, por
dignidad (concepto que tanto les gusta, pero que poco o nada practican)
debieran dar un paso al lado. Incluso más, y aún cuando Boric se niegue,
debieran pensar en abrir el naipe y poner a otras mujeres, con mucha
más experiencia y preparación, en el cargo. Sólo por nombrar algunas
potenciales cartas: Carolina Goic, Carolina Tohá, Paula Narváez y tantas
otras más que tienen, por lejos, muchas más credenciales que Siches
para ejercer como ministras del Interior.

Pero
Boric no sólo la resiste, sino que continúa poniéndole piso a Siches.
Las razones sin dudas pueden ser muchas, pero ahí está y seguirá estando
por ahora. La prioridad del presidente es sólo una: lograr el triunfo
del apruebo en el plebiscito de salida y que la nueva Constitución lleve
su firma.

Mientras
el país continuará viviendo, diariamente, hechos de violencia,
tiroteos, balaceras, quema de buses, camiones, asesinatos, asaltos,
portonazos, secuestros y otros tantos que, lamentablemente, dependen de
si la ministra del Interior y Seguridad Pública fue (o no) informada
oportunamente.

Esto porque Boric no moverá un solo milímetro su objetivo final, aún si eso significa sacrificar al país y a sus ciudadanos.

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