Desde hoy se da inicio al período
de retorno a clases para más de 30 mil alumnos y alumnas en la Región
de Magallanes y Antártica Chilena; en general, la gran mayoría de ellos
vuelve a sus escuelas con alegría y las tan cifradas esperanzas de
reencontrarse con sus amistades, asistentes, profesores, directivos, es
decir con su familia educativa que los acompañará durante el año. Un
alto porcentaje de quienes vuelven se reencuentran con grande amigos. Se
inicia un nuevo período académico y aparecen algunas tareas: levantarse
temprano, arreglar el uniforme, lustrar los zapatos, revisar la
mochila, llegar a la hora al colegio, recuperar el hábito de estudio,
las primeras evaluaciones, en fin, todas las tareas que tiene que
cumplir un estudiante. Sin
embargo, todo ello se hace más fácil cuando hay ayuda de la familia y
en especial de los padres. El inicio de un nuevo año escolar abre
cifradas esperanzas no solo en los niños y niñas en lo que es el trabajo
escolar, también de los padres que esperan que sus hijos e hijas tengan
éxito en los roles que ellos y ellas cumplen en la escuela; es decir,
aprendan nuevos contenidos, tengan buen rendimiento académico, se
integren de buena manera a sus respectivos cursos, refuercen la
formación valórica, mantengan buenas comunicaciones con el colegio, etc.
Todo esto se resume en que sus hijos e hijas “reciban una educación de
calidad”. Desde mañana tendremos la invitación a seguir soñando que sí
se puede entregar una educación de calidad a todos y todas los niños y
niñas de este país, siempre y cuando haya profesionalismo, vocación,
honestidad, entrega y por sobre todas las cosas con trasparencia,
dejando de lado la demagogia, la farsa, la mentira y la politiquería.