La
declaración de los 34 constituyentes, reunidos en la ‘Vocería de los
Pueblos’, ha dado mucho que hablar en los últimos días. Ha acaparado
gran parte del debate público en los medios de comunicación. Ante tanta
declaración, creo que es importante hacer notar ciertas diferencias
entre las diversas reacciones.
Empecemos
por una reflexión de fondo. La democracia como forma de gobierno tiene
múltiples dificultades, sin duda, pero tiene una fortaleza muy
relevante: es capaz de resolver y procesar nuestras diferencias a través
del diálogo y el debate institucional. Para ello es esencial que no se
excluyan voces en el debate, sino más bien hacer un esfuerzo por sumar
más voces y puntos de vista. Es en este escenario que creo que es
momento de escuchar estas nuevas voces que han entrado a la política
institucional, analizar sus propuestas y discutirlas seriamente.
Bajo
este ánimo democrático, que muchos y muchas esperamos prime durante la
Convención, es que corresponde atender a las propuestas de los 34
constituyentes firmantes. En la declaración se critican ciertas
características del proceso constitucional por el que estamos navegando
como país. Al parecer existe la voluntad de modificar algunas de las
reglas que la rigen. Ante ello, es relevante recordar que dichas reglas
fueron el resultado de una reforma constitucional aprobada por el
Congreso Nacional. En consecuencia, es posible modificar dichas normas
con una nueva reforma al actual texto. Me parece saludable que se abra
el debate, más allá de descalificar el tono de la declaración, mediante
propuestas para perfeccionar el proceso, con la finalidad de que su
resultado sea aun más legítimo. Muchas de esas propuestas, además,
podrían incluso formar parte del reglamento de funcionamiento de la
Convención, que es la primera tarea que debe enfrentar la Convención, y
que sin duda contempla enormes desafíos como la participación ciudadana.
Contraria
a esta disposición, lo que más ha primado en las reacciones es un
constante ánimo de dramatización de la declaración. Más allá de lo que
se declare, los 34 constituyentes forman parte de la Convención
Constitucional, que como un todo es un órgano del Estado, y como tal
está sometido a la normativa vigente. Sus propuestas forman parte de un
debate público constitucional que muchos y muchas esperamos que sea un
reflejo de un debate nacional ampliado que involucre a la ciudadanía
toda.