Todos
los años nos encontramos con algunos problemas de infraestructura en
algunos establecimientos educacionales municipalizados y ello preocupa
mucho y causa un sinnúmero de molestias entre la comunidad. Los
ocurridos han dejado al descubierto problemas en escuelas donde,
incluso, hasta hace un par de años se habían hecho arreglos. ¿Hay
negligencias? Por supuesto, otras más, pero lamentablemente pertenecen a
una Corporación Municipal que agoniza y que muchas veces no tiene
dineros ni siquiera para pagar los sueldos de los profesores. Una
Cormupa que hasta hace una década fue estrujada con fines políticos y
que ya no da más. Esa es la realidad. Numerosas veces hemos visto cómo
se han debido suspender clases en establecimientos municipales por
problemas de goteras o en las calefacciones. Son cosas que deben ser
primordiales en una ciudad como la nuestra, sabiendo cómo bajan las
temperaturas. La Corporación Municipal tiene la obligación de velar por
las responsabilidades específicas antes mencionadas. Al mismo tiempo,
cada colegio debe estar alerta para que este tipo de eventos no sucedan.
En todo caso, desde la Cormupa ya se ha señalado la preocupación al
respecto y el compromiso de asumir los temas más complejos. Esperamos
eso no siga ocurriendo, porque los más afectados son los propios niños.